El impacto en los diferentes sectores (II) - Respuesta de PwC ante un nuevo escenario

El impacto en los diferentes sectores (II)

El Brexit sigue generando incógnitas y planteando dudas a todos los niveles, especialmente en el ámbito económico. Las negociaciones se prevén largas e irregulares, por lo que se abre un escenario impredecible ante el que es preciso estar preparado. En medio de tanta incertidumbre, todo apunta a que el impacto será desigual en función de los sectores de actividad y que, a pesar de los posibles impactos negativos, también surgirán oportunidades que es preciso identificar cuanto antes. 

Presentamos a continuación la segunda y última entrega de las posibles implicaciones del resultado del referéndum del Reino Unido en los diferentes sectores de actividad. Como apuntábamos en nuestro número anterior, todo está abierto y el futuro dependerá de cómo se desarrollen las negociaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea, pero ya se atisban diferencias relevantes entre las distintas industrias.

 

  • Industria aeroespacial
  • Educación
  • Sector industria
  • Sector hotelero y turismo
  • Medios
  • Tecnología
  • Telecomunicaciones

Industria aeroespacial

El sector aeroespacial podría verse afectado por la salida del Reino Unido de la Unión Europea, ya que el mercado británico se había beneficiado hasta ahora de la inversión extranjera que buscaba una plataforma en Europa, bajo el principio de la libre circulación de bienes y personas. Esta inversión se ha producido tanto en instalaciones como en fusiones y adquisiciones y podríamos ver cómo se ralentizan.

Mientras algunas compañías han hecho público que crearán nuevos puestos de trabajo en el Reino Unido, otras han expresado que tendrían que revisar la competitividad de sus operaciones si finalmente el Brexit se materializa. En todo caso, los fabricantes del sector podrían tratar de establecer nuevas operaciones en países como España con el fin de seguir beneficiándose del libre acceso al mercado europeo, lo que podría conducir a la revisión del tamaño de sus operaciones en el Reino Unido y a la transformación de su modelo de negocio.

Asimismo, una desaceleración en el comercio podría afectar a la capacidad de los fabricantes británicos de invertir en productividad e innovación y, por tanto, a largo plazo a su competitividad, en un momento en que es probable que consideren ventajoso ser pioneros de las nuevas técnicas de fabricación y los nuevos modelos de negocio que ofrece la llamada Industria 4.0. Se trata de ámbitos en los que resulta más complicado avanzar si se está fuera del club europeo, lo que podría traducirse en un traslado de centros de I+D+i a los Estados miembros de la UE.

Indirectamente, esta industria también se vería afectada por la inestabilidad en el transporte aéreo. En el plano de las aerolíneas y del transporte de pasajeros, el resultado del referéndum se ha traducido en una pérdida de valor para las compañías europeas tras la caída bursátil. La incertidumbre sobre la posible salida británica del mercado común europeo ya ha conducido a la paralización de nuevas rutas aéreas con origen o destino en el Reino Unido, algo de lo que se podrían beneficiar directamente países como España.

En España, el automóvil se sitúa a la cabeza de los sectores que más exportan al Reino Unido. Según ANFAC, la patronal española de fabricantes de vehículos, en 2015 exportamos a Gran Bretaña 363.500 vehículos por valor de 4.400 millones de euros. Asimismo, los fabricantes de componentes para vehículos españoles exportaron productos por importe de 1.725 millones de euros a este territorio, lo que supone el 9% del 60% de la producción de dichas empresas, que se envía a otros países, según datos de Sernauto, la patronal del sector.

Educación

Las implicaciones más significativas del resultado del referéndum para el sector educativo tienen que ver con tres áreas. En primer lugar, la incertidumbre sobre la libertad de movimiento de los profesionales y estudiantes universitarios, así como las implicaciones que ésta pueda tener sobre las previsiones de crecimiento de alumnos internacionales y el acceso al talento académico. Teniendo en cuenta el intenso intercambio de alumnos y profesores entre España y Gran Bretaña, es posible que el sector sufra en términos de movilidad y puesta en marcha de iniciativas comunes.

En segundo lugar el Brexit impactará en el acceso a la financiación, tanto en investigación (la Unión Europea ha sido un proveedor sustancial de financiación de investigaciones para las universidades británicas), como en el campo de los programas de capacitación, ya que muchas de estas iniciativas se llevan a cabo gracias al Fondo Social Europeo (FSE).

Por último, la incertidumbre en los mercados de capitales también podría tener consecuencias en las universidades británicas, ya que muchas están financiando programas con fondos externos, lo que probablemente requerirá una revisión de sus estrategias. En este campo, España está muy bien posicionada como centro de formación de alto nivel, ya que cuenta con varias escuelas de negocios entre las más reputadas de Europa, y podría atraer talento que actualmente opta por el Reino Unido.

Sector industrial

Si el Reino Unido finalmente saliera de la Unión Europea, probablemente el sector industrial británico (fundamentalmente el sector manufacturero) tendría que enfrentarse a programas de reducción de costes como consecuencia de la previsible subida de tarifas y de los movimientos en los tipos de cambio.

De igual forma, el sector podría verse afectado por un cambio en las inversiones extranjeras que eligieron el mercado británico como plataforma de entrada al mercado europeo, además de tener que adaptarse a los cambios regulatorios para estar en cumplimiento fiscal y seguir haciendo negocios con el resto de los Estados miembros. Esto podría provocar movimientos de deslocalización con el fin de establecerse en mercados integrados en la UE y con menores costes laborales.

Otros aspectos que podrían verse afectados son los relativos al comercio internacional relacionado con la industria, la productividad e innovación, la tesorería (por los riesgos derivados de la volatilidad de la moneda, fundamentalmente en las PYMEs), el acceso a profesionales cualificados (especialmente en este sector son claves los conocimientos de ingeniería), las pensiones o los precios de los productos básicos.

Sector hotelero y turismo

La inversión relacionada con el turismo podría verse afectada de manera relevante si el Brexit finalmente se lleva a cabo. Existe cierta incertidumbre sobre si las grandes compañías seguirán invirtiendo en Gran Bretaña o preferirán otros territorios; o qué podría ocurrir con los fondos de capital riesgo y las sedes de las multinacionales de este sector. Además, el ámbito de las transacciones también experimentaría cambios. El impacto del Brexit podría hacer los activos británicos/europeos más baratos con un renovado interés de los compradores asiáticos y norteamericanos. Existe cierta probabilidad de ver mayor actividad transaccional, incluso posiblemente con rápida actividad a corto plazo.

Si el Reino Unido experimentara una recesión en el consumo, el gasto en turismo probablemente también se vería afectado, ya que está ligado a la confianza e ingresos de los consumidores. Los consumidores británicos podrían centrar su gasto vacacional en destinos internos, en detrimento de otros mercados como el español, que dejaría de ser menos competitivo que en la actualidad si la libra sigue devaluándose.

Para el sector en España, la depreciación de la libra y el menor poder adquisitivo de los británicos en nuestro territorio previsiblemente se traducirá en un recorte tanto de afluencia como de gastos. El Centro de Predicción Económica (CEPREDE) calcula que Canarias y Baleares se verán más afectadas, ya que el conjunto británico supone una cuarta parte de su negocio hotelero y, de hecho, estas Comunidades recogen la mitad de las pernoctaciones de los 15,5 millones de turistas británicos en España, que aportaron 14.057 millones de euros en nuestro país el año pasado.

Medios

A las incertidumbres relacionadas con el libre movimiento de personas y el acceso al talento, las inversiones de las grandes compañías en territorio británico y los cambios en las transacciones, se unen las peculiaridades propias del sector de los medios de comunicación.

La industria de los medios es muy sensible a los cambios económicos, especialmente en lo que a la inversión publicitaria concierne. Es probable que ésta se viera afectada por la presión y el impacto de la confianza de los consumidores, lo que requeriría diferentes respuestas en los distintos medios de comunicación. De acuerdo con el nuevo análisis de la consultora Zenith, la salida del Reino Unido de la Unión Europea podría tener un impacto de 70 millones de libras esterlinas anuales en el crecimiento de su inversión publicitaria, hasta alcanzar los mil millones en 2030. Al igual que en otros sectores, este impacto en el sector británico se podría traducir en una oportunidad para las empresas españolas que dependerá del desarrollo de las negociaciones.

En el ámbito regulatorio, las normas relativas a la venta del contenido de los medios a toda Europa serían probablemente aún más complejas, y, de igual manera, las definiciones de contenido local tendrían que ser renegociadas; esto podría causar cambios en la localización de la producción. Asimismo, la salida del Reino Unido implicaría revisar los términos relativos al Mercado Único Digital, lo que también repercutiría en España.

Tecnología

La consultora Gartner estima que el gasto en tecnología disminuirá entre un 2 y un 5% en Reino Unido tras el referéndum, algo que se notará también en el resto de Europa y el mundo debido a la incertidumbre. Para esta consultora, uno de los primeros efectos del posible Brexit sería la dificultad de las compañías para contratar personal cualificado.

Además, la industria de las Fintech, en cuyo centro está el Reino Unido, podría verse afectada si las grandes compañías de Servicios Financieros decidieran cambiar su localización y salir de Gran Bretaña. Esto, a su vez, podría representar una oportunidad para capitales tech del continente europeo.

Otros aspectos específicos que podrían verse afectados por una posible salida del Reino Unido de la Unión Europea serían los relativos a los datos y a su regulación. El modo cómo las compañías británicas protegerían sus IP fuera de la Unión Europea se revela como un elemento clave que puede tener consecuencias relevantes. Adicionalmente, la incertidumbre jurídica, tanto para clientes como usuarios de servicios TIC prestados desde el Reino Unido o por empresas británicas, es otro aspecto destacable que generará dudas y que obligará a redefinir las reglas del juego del sector.

Telecomunicaciones

El sector de las telecomunicaciones tendría que afrontar, como otros ya mencionados, los cambios probables en la libertad de movimientos de personas y el acceso a los mejores profesionales, si el Reino Unido invocara el artículo 50 del Tratado de Lisboa. Asimismo las inversiones de las multinacionales en Gran Bretaña podrían verse afectadas. Algunas compañías ya han hecho público que están estudiando trasladar sus sedes centrales para establecerse en otros Estados de la Unión Europea, entre los que España ocupa una buena posición. Igualmente, empresas asiáticas y americanas podrían plantearse dejar de utilizar Londres como punto de enlace en Europa con el fin de estar presentes en el mercado común.

En el plano específico del sector, el de las telecomunicaciones es muy intensivo en capital y probablemente asistiríamos a una reducción o aplazamiento del capex de sus principales compañías si el Reino Unido abandonara la Unión Europea.