Cómo pueden ganar las telecos en la era de la IA

Previsiones para el sector de Telecomunicaciones 2025-2029

Cómo pueden ganar las telecos en la era de la IA

La inversión en infraestructuras de Inteligencia Artificial (IA) se ha disparado y está transformando los fundamentos económicos del sector de telecomunicaciones. Para proteger los márgenes, las operadoras deben monetizar la conectividad propia de la era de la IA y, al mismo tiempo, reinventar sus modelos de negocio.

 

Las claves

  • El tráfico global de telecomunicaciones crece con fuerza en un contexto en el que el ingreso promedio por usuario (ARPU, por sus siglas en inglés) se mantiene plano o a la baja, lo que hace imprescindible afinar el control de costes y la eficiencia apoyándose en la IA.
  • La IA y los centros de datos están impulsando un nuevo superciclo de inversión en infraestructuras. Las telecos pueden generar nuevos ingresos si ofrecen soluciones de conectividad avanzadas y refuerzan la soberanía digital en plena era de la IA.
  • Para seguir siendo competitivos, las operadoras deben simplificar sus negocios en unidades más simples y especializadas –en inglés, puretone-, y apostar por una forma totalmente nueva de operar basada en inteligencia artificial (TelcOS).

En los últimos años, las operadoras de telecomunicaciones han creado nuevas autopistas de la información a través del despliegue del 5G para dispositivos móviles y de redes de fibra óptica para hogares y empresas. Ahora, esas autopistas soportan una presión creciente. Cada día, miles de millones de usuarios consumen vídeo en mayor cantidad y calidad, transfieren datos en tiempo real, conectan vehículos y fábricas y utilizan servicios basados en inteligencia artificial.


Sin embargo, como viene sucediendo en el sector desde hace años, el incremento del uso no se traduce necesariamente en más ingresos. Según el Global Telecom Outlook de PwC, los ingresos mundiales por servicios de telecomunicaciones pasarán de los 1,15 billones de dólares generados en 2024 a, aproximadamente, 1,32 billones en 2029, lo que supone una tasa de crecimiento anual compuesto (CAGR) estable pero no muy llamativa, de 2,8%.

¿La razón de fondo de estas previsiones de ingresos tan moderados? Unos consumidores cada vez menos dispuestos a pagar más. Aunque las tasas de crecimiento varían significativamente por región, se prevé que el ingreso medio por usuario (ARPU) de móvil a escala global descienda ligeramente, hasta los 6,20 dólares en 2029, frente a los 6,32 dólares registrados en 2024. Además, el ARPU de banda ancha fija apenas ha crecido hasta los 19,81 dólares en 2024, desde los 19,73 dólares de 2023, lastrado por la caída de los ingresos de la telefonía fija, lo que provocará que el ARPU total del negocio fijo continúe estrechándose. La combinación de un crecimiento limitado de los ingresos y un ARPU en descenso constituye un cambio estructural que obliga a replantear el modelo de márgenes del sector. La integración de la inteligencia artificial puede contribuir a este objetivo gracias a la reducción de los costes de servicio, la disminución de las interrupciones, una asignación de capital más eficiente y un aumento de la productividad, siempre que vaya acompañada de una simplificación del la cartera de productos, el cierre de los sistemas legacy o heredados, la optimización de la huella operativa y la consolidación de proveedores.


Mientras que en la economía global el valor se distribuye y los sectores se difuminan, hay dos ámbitos del entorno digital que avanzan a una velocidad vertiginosa: la inteligencia artificial y los centros de datos. Los hyperscalers y los inversores compiten por construir grandes clústeres de computación que requieren interconexiones de alta capacidad, baja latencia y máxima fiabilidad. Para garantizar esa conectividad de la forma más rápida y eficiente en costes pasa por compar fibra a los operadores o por construir sus propias redes.

He aquí el riesgo fundamental: la inversión -el Capex- de las telecos en activos de larga duración -como torres, radios y fibra-, ha caído del 26,9% de los ingresos en 2022, al 22,9% en 2024, aunque esperamos que vuelva a crecer ligeramente (un CAGR del 0,62%) más adelante, a medida que se desplieguen el 5G-Advanced y los primeros desarrollos del 6G. Pero si el llamado backhaul y la interconexión con centros de datos no avanzan al mismo ritmo, la economía basada en la computación crecerá al margen de las redes que han construido los operadores.

Este cambio plantea una decisión estratégica: defender un margen cada vez más reducido o reposicionarse en torno a la infraestructura de IA. Esto implica invertir allí donde se concentran el tráfico y el capital, simplificar la cartera de productos y adaptar el modelo operativo para capturar la demanda asociada a los centros de datos, la fibra y el edge computing.

A pesar de estos desafíos, la expansión de la IA y de los centros de datos abre oportunidades significativas en términos de eficiencia, crecimiento y transformación estructural. En este artículo se analiza cómo los operadores pueden aprovechar la IA y el despliegue de infraestructuras asociadas para impulsar su crecimiento. También se identifican las áreas hacia las que se dirigirá la inversión, qué capacidades desarrollar y por qué muchas telecos están evolucionando hacia estructuras más simples y focalizadas, en línea con el desplazamiento de valor en el mercado.

Cinco fuerzas que configuran la industria de las telecomunicaciones

Las telecos buscan mantener su posición y relevancia en la cadena de valor de la conectividad y la computación, así como incrementar el valor que generan. No es un objetivo sencillo, especialmente en un contexto marcado por dinámicas de mercado y ritmos de crecimiento muy dispares entre territorios.

Las diferencias en los ritmos de crecimiento a escala global se reflejan en tendencias y presiones específicas en cada región y país.

En Asia-Pacífico, China cuenta con la mayor infraestructura del mundo tanto en fibra como en 5G. La presión a la baja sobre el ARPU móvil se compensa con el aumento de la demanda empresarial. En India, aunque la penetración de la banda ancha fija se situaba en el 15,5% en 2024, el número de suscripciones casi se duplicará hasta alcanzar los 95,8 millones en 2029, impulsado por la fibra y el acceso inalámbrico fijo 5G (FWA).

En Norteamérica, Estados Unidos se aproxima a un punto de inflexión en la transición del cable a la fibra. La conectividad por cable, históricamente dominante, pierde cuota de mercado de forma sostenida y dejará de ocupar la primera posición en 2026. Canadá se sitúa ligeramente por delante en este proceso, ya que la fibra superó al cable en 2025.

El avance de la fibra constituye una tendencia constante en Europa. Francia ya registra un 73% de suscripciones de fibra y prevé el cierre definitivo de la red de cobre en 2030. En Reino Unido, la cuota de fibra se acercará al 70% en 2029 en un entorno de consolidación entre operadores alternativos. Alemania pasará de un 16% de suscripciones de fibra a finales de 2024 a casi un 50% en 2029, aunque la fuerte presencia de tecnologías VDSL (Very-high-bit-rate Digital Subscriber Line) y DOCSIS (Data Over Cable Service Interface Specification) moderará el ritmo. En Rumanía, la fibra representa ya el 80,5% de las suscripciones.

En Oriente Medio y África, Emiratos Árabes Unidos cuenta con cobertura 5G total y lidera el crecimiento de ingresos del IoT, con una tasa anual compuesta del 40,1%. También se han lanzado planes comerciales de fibra hasta el hogar (FTTH) con velocidades de entre 5 y 10 Gbps. En Arabia Saudí, el FWA es el segmento fijo de mayor crecimiento, mientras que la fibra y el IoT avanzan al calor de la ambiciosa agenda de ciudades inteligentes del país. En Sudáfrica, la fibra y el FWA registran una fuerte expansión, con previsiones de crecimiento de las suscripciones fijas del 8,1% anual hasta alcanzar los 13,1 millones en 2029.

En América Latina, Brasil, con 36,3 millones de conexiones FTTH (el 74% de las líneas fijas), se sitúa como el tercer mayor mercado mundial en fibra hasta el hogar. En México, las elevadas tasas por el espectro limitan el despliegue de 5G y la inversión total del sector registrará una tasa anual compuesta negativa del –0,7% hasta 2029.


A la hora de definir sus estrategias en este entorno global fragmentado, las telecos deben considerar cinco fuerzas que están transformando de manera estructural la economía del sector.

La fibra como prioridad, con el FWA como complemento. La fibra se ha consolidado a escala mundial como la principal vía de modernización de las redes. El acceso inalámbrico fijo (FWA) actúa como tecnología puente, al aprovechar la capacidad disponible en las redes móviles 4G y 5G para ofrecer conectividad de banda ancha fija de forma inalámbrica a hogares y empresas. Para los operadores, el objetivo del FWA consiste en acompañar la expansión de la fibra y capturar oportunidades de monetización que vayan más allá de la velocidad. En el segmento residencial, esto puede traducirse en ofertas multinivel de varios gigabits combinadas con Wi-Fi, ciberseguridad, soluciones para el hogar inteligente y paquetes de gaming con latencia garantizada. En el ámbito empresarial, implica apoyarse en redes de área amplia definidas por software (SD-WAN), soluciones SASE (Secure Access Service Edge) y servicios avanzados de seguridad en el edge.

La transición hacia la fibra está liderada por países como Singapur, ya convertido en una nación totalmente conectada por fibra y con ambición de alcanzar velocidades de 10 gigabits por segundo (Gbps), y China, que cuenta con 206,8 millones de usuarios de fibra gigabit y desarrolla proyectos piloto de 10 Gbps. La expansión continua en mercados como Francia, Japón, Emiratos Árabes Unidos y Suiza refuerza el posicionamiento en el rango de 5 a 10 Gbps.


Despliegue selectivo de 5G SA y 5G-Advanced. Ante un retorno sobre el capital invertido (ROIC) ajustado, los operadores avanzan con cautela en el despliegue de 5G Standalone (5G SA). La inversión se concentra en aquellos casos en los que el network slicing, el FWA, las redes privadas o de campus y los acuerdos de nivel de servicio (SLA) empresariales ofrecen una rentabilidad razonable. Algunos territorios aportan referencias claras tanto en la construcción de escala como en la alineación del Capex con el entorno regulatorio. En términos de escala, China impulsa pruebas de 5G-Advanced de forma amplia, con 4,2 millones de estaciones 5G y una decidida promoción comercial; India figura entre los pocos países que han acometido un despliegue nacional de 5G SA. En cuanto a la alineación regulatoria, en Alemania el 5G SA se comercializa como “5G+”, en línea con el compromiso gubernamental de situar al país como mercado de referencia en redes y aplicaciones 5G.

Disciplina en el Capex y modelos ligeros en activos. Con una menor intensidad de inversión y un coste de capital al alza, las telecos necesitan preservar la flexibilidad de sus balances y ajustarlos a los horizontes temporales de las infraestructuras. Entre las iniciativas orientadas a este fin destacan la expansión de modelos TowerCo, la fibra neutral, las estrategias de compartición de redes y los esquemas mayoristas. Las separaciones de activos también desempeñan un papel importante, como demuestra la segregación de NetCo realizada en 2024 por Telecom Italia (TIM), que ha marcado un precedente en Europa. Asimismo, la consolidación selectiva continuará redefiniendo las estructuras de mercado y respaldando la mejora de la calidad del 5G en determinados países. Ejemplos recientes incluyen la fusión de 2025 entre Vodafone y Three UK en el Reino Unido, así como dos fusiones móviles en Taiwán que dieron lugar, desde 2023, a un mercado con tres operadores móviles de red (MNO).

El IoT evoluciona hacia plataformas. A medida que las soluciones de IoT escalan hacia modelos de plataforma (estructuras que conectan dispositivos, desarrolladores y clientes sobre una infraestructura digital común), la mayor parte del valor generado continúa concentrándose en los proveedores de plataformas de habilitación de aplicaciones (AEP) y en firmas de consultoría, y no en los operadores. El Global Telecom Outlook de PwC prevé un crecimiento anual compuesto cercano al 31% para las AEP entre 2024 y 2029, con ingresos próximos a los 250.000 millones de dólares en 2029, mientras que los ingresos por conectividad se mantendrán estables durante el periodo, por debajo de los 10.000 millones anuales. Para corregir este desequilibrio, las telecos buscan ir más allá de la conectividad de bajo margen y priorizar soluciones lideradas por AEP y propuestas verticales en ámbitos como las ciudades inteligentes o la automoción. Este giro impulsará el uso de SIM integradas (eSIM/iSIM), la cobertura híbrida terrestre-satelital y modalidades de conectividad 5G de menor complejidad para dispositivos IoT mediante perfiles Reduced Capability (RedCap) y enhanced RedCap (eRedCap), a medida que se amplíe la cobertura 5G SA. Entre los referentes regionales en la evolución del IoT figuran Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos y Corea del Sur.

IA en todas partes: palanca y carga a la vez. La inteligencia artificial puede aportar mejoras de eficiencia y eficacia en todas las áreas funcionales: marketing y ventas, atención al cliente, TI, desarrollo de software, operaciones de red y de campo, y funciones corporativas. Con el tiempo, la IA se convertirá en la base operativa sobre la que funcionen las telecos. Al mismo tiempo, genera una nueva demanda vinculada a los servicios y aplicaciones basados en IA. Conviene distinguir entre dos tipos de tráfico: el asociado a la inferencia, es decir, las solicitudes de los usuarios y la comunicación entre agentes, y el vinculado al entrenamiento de modelos, que implica intercambios masivos de datos entre grandes clústeres de computación. Por ahora, la inferencia no está generando un aumento significativo del tráfico en las redes públicas. Sí está cambiando, sin embargo, los patrones de uso, con un mayor equilibrio entre tráfico de subida y de bajada, y tiene un impacto indirecto relevante en las redes que conectan centros de datos (DCI). El entrenamiento de modelos, en cambio, sí provoca fuertes incrementos de tráfico y exige actualizaciones en las redes troncales. No obstante, este crecimiento suele concentrarse dentro de las propias infraestructuras de los centros de datos, por lo que no afecta de forma directa a las redes públicas operadas por las telecos ni se traduce en mayores inversiones de capital (capex) para estas compañías.

A estas transformaciones se suman factores geopolíticos que actúan como determinantes estructurales de dónde se construyen las cadenas de valor en telecomunicaciones y tecnología. Las restricciones comerciales, los cambios en los aranceles, las exigencias de soberanía y la regionalización impulsan estrategias de friend-shoring o near-shoring, así como la localización de datos y almacenamiento. En el ámbito de las telecos y los centros de datos, esto se traduce en mayores costes de servidores, componentes ópticos, sistemas de refrigeración y energía de respaldo; cadenas de suministro más complejas; y la necesidad de rediseñar redes e instalaciones con criterios de resiliencia.

Según estimaciones de PwC, las medidas arancelarias de Estados Unidos que afectan a las cadenas de suministro de tecnología, medios y telecomunicaciones (TMT) podrían pasar de unos 76.000 millones de dólares a cerca de 697.000 millones, sin considerar posibles represalias de otros países, lo que elevaría los costes de hardware, ampliaría los plazos de entrega y complicaría la planificación del capital. Ante este escenario, PwC identifica cinco acciones estratégicas para mitigar la disrupción arancelaria y reducir la vulnerabilidad de la cadena de suministro: mapear la exposición de la compañía en todas sus dimensiones; desarrollar planes de respuesta basados en distintos escenarios; replantear la estrategia y las relaciones con proveedores; priorizar diseños centrados en software para disminuir la dependencia de hardware especializado; e integrar la sostenibilidad en la estrategia, mediante modelos circulares.

La dimensión geopolítica ya no constituye un riesgo abstracto. Sus efectos se reflejan en decisiones como la calendarización del capex (con mayor impulso a la softwarización de redes para reducir la exposición a hardware), la diversificación de proveedores y la elección de nuevas ubicaciones regionales para el despliegue de infraestructuras. En paralelo, el sector de centros de datos ajusta sus decisiones de localización mediante la integración con la red eléctrica, incluyendo gestión de la demanda y generación in situ, y el énfasis en el impacto económico local para asegurar permisos y suministro energético.

Capitalizar el superciclo de inversión en infraestructuras de IA

Como se ha señalado anteriormente, en los próximos cinco años se producirá una divergencia entre dos ciclos de inversión en capital (Capex).

La intensidad de Capex en el sector de las telecomunicaciones comienza a moderarse tras una década marcada por el despliegue de 5G y fibra. Según las conclusiones del Global Telecom Outlook de PwC, la inversión quedará por debajo del crecimiento de los ingresos en 2029, a medida que numerosos mercados se aproximan al final del ciclo de 5G no standalone (NSA) y de la primera ola de expansión de la fibra.


En paralelo, la infraestructura de IA entra en un superciclo de inversión plurianual. El capital fluye hacia campus hyperscale, clústeres de IA con elevada demanda energética y activos adyacentes como interconexiones a la red eléctrica y generación in situ. Los centros de datos se consideran ya infraestructuras troncales de la economía digital, con inversores que buscan escalar con rapidez y, al mismo tiempo, reforzar la resiliencia ante restricciones energéticas y tensiones en la cadena de suministro. Las grandes operaciones recientes reflejan esta tendencia y anticipan un interés sostenido del capital privado por la capacidad preparada para IA. Entre los ejemplos destacan el proyecto Stargate en Estados Unidos, con una inversión prevista de 500.000 millones de dólares y la participación de OpenAI, Oracle, SoftBank Group y MGX de Emiratos Árabes Unidos; el programa europeo InvestAI y AI Gigafactory, dotado con 20.000 millones de euros y respaldado por el Banco Europeo de Inversiones; y el Project Transcendence de Arabia Saudí, con 100.000 millones de dólares orientados a situar al país como referente mundial en IA y analítica.

A primera vista, el hecho de que la inversión en redes de telecomunicaciones se esté moderando mientras la inversión en infraestructuras de IA se acelera podría hacer pensar que la computación crecerá al margen de las telecos. Sin embargo, si se tiene en cuenta el actual contexto de fragmentación geopolítica y la creciente exigencia de soberanía tecnológica, esta aparente brecha se convierte en una oportunidad estratégica para los operadores tradicionales. 

Las telecos pueden participar en este superciclo no solo como proveedores de interconexión entre centros de datos (DCI), sino también como inversores en activos como centros de datos e infraestructuras edge. Además, elementos que antes se percibían como limitaciones —licencias territoriales, supervisión regulatoria u obligaciones de servicio universal— se convierten en ventajas competitivas en un entorno que exige infraestructuras, modelos y cadenas de suministro soberanos. En este contexto, los operadores pueden asumir un papel de “megaescaladores” nacionales difícilmente replicable por plataformas globales.

Identificamos cuatro ámbitos en los que las telecos no solo cuentan con legitimidad para competir, sino también —con el nivel adecuado de foco estratégico— con claras posibilidades de éxito:

Conectividad empresarial adaptada a cargas de trabajo propias de la era de la IA. Esto implica dimensionar y tarificar el tráfico este-oeste, priorizar actualizaciones de backhaul de 10/400 Gbps, servicios DCI basados en ondas, fibra oscura o longitudes de onda gestionadas, así como anillos metropolitanos de baja latencia optimizados para entrenamiento y servicio de modelos. Allí donde la planificación y el acceso a energía lo permitan, pueden habilitar espacios edge en sus propias instalaciones para alojar microclústeres sensibles a la latencia.

Otro ámbito clave es la banda ancha convergente para hogares y pymes como tejido nacional de acceso. La migración hacia fibra de clase gigabit y 5G, incluido el FWA, junto con la convergencia fijo-móvil y estrategias de empaquetamiento, permite sostener el ARPU en un entorno macroeconómico plano. Gobiernos e inversores valoran esta capa regulada y ubicua como elemento esencial para la adopción doméstica de la IA y el impulso de la productividad. Los datos globales muestran que el ARPU de banda ancha se mantiene estable o registra ligeros avances conforme aumenta la penetración de la fibra, lo que confirma que la calidad sigue siendo monetizable. En este contexto, la integración de aplicaciones de IA en los paquetes convergentes se convierte en una palanca adicional de diferenciación.

La nube soberana, el modelo GPU-as-a-Service (GPUaaS) y el edge de confianza constituyen otra vía relevante, especialmente en sectores como salud, finanzas o administraciones públicas. Los operadores pueden colaborar con capital soberano y nubes nacionales para complementar a los hyperscalers, aportando capacidad localizada que cumpla requisitos de residencia de datos, seguridad y defensa. El aumento del gasto en defensa, particularmente en Europa, refuerza esta oportunidad, dado el papel central de las tecnologías digitales y de comunicaciones en aplicaciones militares y de ciberseguridad.

Asimismo, la conectividad híbrida terrestre y no terrestre actúa como capa de resiliencia. La incorporación de capacidad satelital refuerza la conexión en zonas rurales y en rutas críticas, y facilita el desarrollo de servicios que conecten directamente con los dispositivos, ampliando la cobertura, reforzando la seguridad pública y garantizando la continuidad del IoT. Las alianzas en el ámbito satelital reflejan esta tendencia, como la expansión de licencias de espectro por parte de Starlink, impulsada por Elon Musk, o las iniciativas conjuntas de Airbus, Leonardo y Thales para consolidar un actor europeo en sistemas espaciales.

Implicaciones para el capital, las alianzas y el modelo operativo

Este reposicionamiento tiene implicaciones directas en la asignación de capital, las alianzas y el modelo operativo. Resulta prioritario orientar la inversión hacia ámbitos vinculados a la IA con mayor impacto en los ingresos empresariales, como el backhaul, la densificación de fibra metropolitana, las ópticas coherentes o las mejoras en sincronización. También cobra relevancia el diseño de una cadena de suministro preparada para un entorno arancelario y de soberanía, con diversificación de proveedores en ámbitos como óptica, routers, energía y refrigeración, e integración de variables aduaneras y de precios de transferencia en la toma de decisiones.

La co-inversión en el edge puede facilitar el acceso a ubicaciones estratégicas cuando los permisos o la energía limitan a los grandes operadores de centros de datos. Las telecos pueden aportar emplazamientos, derechos de paso e interconexión, mientras sus socios contribuyen con capital y contratos de largo plazo. Modelos integrados en la comunidad favorecen la obtención de autorizaciones y refuerzan la licencia social para crecer.

También en este nuevo entorno, la rapidez en la ejecución marca la diferencia. Las compañías que simplifican sus procesos de decisión, incorporan métricas claras para medir el tiempo que transcurre desde la inversión hasta la puesta en servicio y revisan su portafolio con agilidad pueden impulsar proyectos con mayor velocidad o detenerlos antes de que consuman recursos innecesarios. Al mismo tiempo, avanzar hacia un modelo puretone, con estructuras organizativas más definidas y alineadas con cada línea de negocio, ayuda a ganar claridad estratégica y a estar más cerca de la demanda real del mercado. Esa combinación de foco y agilidad encaja plenamente con la transformación que vive el sector y con el nuevo ciclo de inversión vinculado a la infraestructura de inteligencia artificial.

Reinventar los modelos de negocio en telecomunicaciones

Aprovechar la oportunidad asociada al superciclo de infraestructuras de IA constituye uno de los factores que impulsan a las telecos hacia un modelo puretone. A ello se suman las limitaciones de rendimiento y capital señaladas anteriormente, así como las ventajas que este enfoque ofrece en términos de disciplina de costes. La claridad y separación de negocios propias del modelo puretone obligan a una mayor transparencia en la cuenta de resultados y ponen de relieve aquellas áreas en las que las estructuras de costes no resultan competitivas o están distorsionadas por cargos internos, precios de transferencia o subsidios cruzados. Este enfoque proporciona una visión abierta y realista de la economía del negocio y facilita la realineación de los costes hacia niveles óptimos.

El índice Business Model Reinvention (BMR) de PwC sitúa la presión actual en niveles comparables a los de la era puntocom, impulsada por la caída de los retornos, los cambios tecnológicos y un mayor escrutinio regulatorio. En el análisis de más de 30 operadores, aquellos que han avanzado con mayor decisión en la separación en negocios puretone y en la diversificación presentan primas de valoración EV/EBITDA de entre el 30% y el 50% frente a sus homólogos integrados tradicionales. Entre los casos destacados figuran la separación de InfraCo llevada a cabo en 2020 por Telstra y la construcción del ecosistema de Jio Platforms ese mismo año, que atrajo más de 20.000 millones de dólares en capital estratégico.



La reinvención exige decidir dónde competir y diseñar el modelo adecuado con la estructura de capital y el grado de autonomía operativa apropiados. A medida que avanza el ciclo de infraestructuras digitales y las telecos buscan capturar valor, conviene evaluar distintos arquetipos puretone.

El modelo InfraCo/NetCo focalizado concentra el capital en aquellos ámbitos donde la proximidad al cliente y la demanda mayorista son demostrables. El ciclo de centros de datos e IA continuará con independencia de las telecos, y la propiedad de la conectividad inter e intra-centros de datos permite acceder a un mercado mayorista creciente y contractualmente estable. Este enfoque dirige la inversión hacia fibra de acceso abierto, anillos metropolitanos, fibra oscura y servicios DCI. Puede estructurarse mediante esquemas de coinversión para optimizar el coste de capital y, al mismo tiempo, preservar el acceso para otras unidades del grupo orientadas a servicios y soluciones.

El arquetipo SolutionCo, enfocado en empresas y sector público, prioriza resultados frente a acceso. El cliente corporativo demanda conectividad garantizada con seguridad y capacidad de supervisión. Este modelo integra conectividad gestionada, SD-WAN/SASE, seguridad de confianza cero y automatización del ciclo de vida con acuerdos de nivel de servicio claros y economías específicas por emplazamiento. Se amplía hacia redes privadas 5G, redes locales industriales y edge computing para ofrecer soluciones sensibles a la latencia en manufactura, logística, sanidad o utilities. En entornos donde la soberanía resulta crítica, actúa como integrador de nube soberana y capacidades de IA vinculadas a redes conformes con la normativa.

El modelo ServeCo, orientado al cliente final, busca sostener el ARPU y aumentar el valor de vida del cliente. En un contexto de ARPU móvil plano, ligera mejora en banda ancha fija y menor diferenciación basada en velocidad, la convergencia entre fibra y móvil y la incorporación de servicios digitales, Wi-Fi premium, seguridad, entretenimiento, almacenamiento en la nube o asistencia doméstica, permiten reforzar ingresos y reducir la rotación. La migración a fibra contribuye a mejorar el ARPU, mientras que los paquetes integrados consolidan la fidelidad. El índice BMR muestra que este patrón escala mediante modelos de agregación tipo super-app y servicios financieros integrados en mercados con alta penetración de billeteras digitales. Entre los ejemplos se encuentran M-Pesa de Vodafone, MoMo de MTN Group y STC Pay de Saudi Telecom Company.

El arquetipo PlatformCo/BrokerCo agrega servicios que los clientes ya adquieren por separado. La proliferación de arquitecturas multicloud e híbridas incrementa la complejidad, y los compradores valoran soluciones que simplifiquen la contratación, la gobernanza y la supervisión. Este modelo actúa como mercado neutral para servicios como banda ancha mayorista, nube y edge, o seguridad, integrando múltiples proveedores bajo un único contrato. Segmentos en rápido crecimiento incluyen GPU-as-a-Service y servicios empresariales globales como plataforma. Iniciativas como Vodafone Intelligent Solutions o BuyIn, la joint venture de Orange y Deutsche Telekom, ilustran cómo las telecos externalizan capacidades para convertirlas en nuevas líneas de ingresos.

La ejecución de operaciones corporativas se ha convertido en la principal palanca para avanzar hacia estos nuevos modelos. En el ámbito de la separación de redes fijas, Telecom Italia vendió su NetCo fija a KKR en 2024, en una operación que marcó un precedente en Europa. En términos de racionalización de portafolio, Telefónica redujo su exposición en América Latina en los últimos años, mientras Vodafone desinvirtió en España, Italia y Hungría entre 2023 y 2025. En cuanto a la monetización de torres, la ola de creación de TowerCo en la década de 2020, con iniciativas como Totem, Vantage, Telxius o GD Towers, refleja una tendencia clara: en un entorno de redes cada vez más softwarizadas, la propiedad directa de emplazamientos deja de ser estratégica en todos los casos y puede transformarse en una fuente de eficiencia financiera y optimización del capital.

Una vez configurado el portafolio puretone, su gestión eficaz requiere autonomía con responsabilidad, resiliencia con opciones de soberanía y operaciones nativas en IA. La claridad en el liderazgo y en la misión impulsa el progreso en la reinvención. La diversificación de proveedores y las alternativas de soberanía de datos e IA permiten mitigar la volatilidad arancelaria y regulatoria. La integración transversal de IA en planificación, operación y aseguramiento de redes, desde mantenimiento predictivo y gestión dinámica del espectro hasta automatización de procesos comerciales y de atención, reduce tiempos de ciclo y optimiza costes. Este enfoque, denominado “TelcOS”, resulta esencial para la eficiencia de ServeCo, el cumplimiento de SLA en SolutionCo y la economía energética y de utilización en InfraCo.

Avanzando hacia operaciones nativas en IA con TelcOS

La combinación de un crecimiento moderado de los ingresos y una creciente comoditización intensifica la presión sobre la diferenciación, la generación de caja y la estructura de costes de las telecos. En Estados Unidos, el 35% de las nuevas coberturas de red ya cuenta con financiación de capital privado, lo que añade tensión adicional a los márgenes de los operadores incumbentes. Además, en la 28ª edición de la Global CEO Survey de PwC, el 55% de los consejeros delegados del sector de telecomunicaciones afirmó que su compañía no sería económicamente viable dentro de una década si mantuviera su trayectoria actual, frente al 42% del conjunto de directivos a escala global.

La respuesta a estos desafíos pasa por construir operaciones nativas en IA. Los directivos con visión de futuro no consideran la inteligencia artificial como la fase final de una hoja de ruta de transformación. Por el contrario, ya emplean agentes de IA para reducir costes, aumentar la eficiencia, mejorar la experiencia de clientes y empleados y modernizar sistemas heredados de forma simultánea.

La convergencia de estas iniciativas configura un modelo de teleco nativa en IA que PwC denomina “TelcOS”. En este planteamiento, la IA actúa tanto como motor de demanda, al elevar las exigencias en automatización, aseguramiento y control de costes, como herramienta para gestionar y satisfacer esa demanda.

La adopción de TelcOS supone una modernización profunda en múltiples ámbitos de la organización, desde la planificación y el diseño de red hasta la gestión y el aseguramiento, las operaciones de campo y de suministro, la atención al cliente, el desarrollo comercial y de producto, así como la seguridad y la confianza digital.


Los cimientos de datos y plataforma para TelcOS

El modelo operativo TelcOS depende de manera crítica de contar con una base sólida de datos y plataformas. Un enfoque centrado en los datos y apoyado en agentes de IA permite a las telecos evitar dos errores frecuentes: automatizar procesos defectuosos o esperar durante años a disponer de un entorno completamente renovado para acometer la transformación.

En lugar de apoyarse en aplicaciones aisladas y bases de datos heredadas, los operadores pueden construir una arquitectura unificada que sitúe los datos y la inteligencia en el centro. Con el tiempo, esta arquitectura puede sustituir herramientas tradicionales, como plataformas de facturación estáticas, por agentes de IA que operen de forma transversal utilizando contexto compartido y modelos estandarizados. El resultado es una evolución desde sistemas que simplemente registran lo ocurrido hacia entornos capaces de detectar lo que sucede en toda la organización y activar en tiempo real la mejor acción posible.

Para sentar las bases de la reinvención TelcOS, los operadores pueden avanzar en tres frentes complementarios.

El primero consiste en renovar el entorno de datos. Un núcleo digital moderno, sustentado en un ERP robusto y datos unificados, permite que personas y agentes actúen con coherencia, seguridad y rapidez, facilitando la transformación integral. Muchos fracasos en proyectos de IA en telecomunicaciones se explican por problemas en la calidad y gestión de los datos: silos, latencias, falta de trazabilidad o deuda técnica acumulada. El modelo TelcOS requiere datos en la nube bajo arquitecturas tipo lakehouse, con ingestión de baja latencia desde OSS/BSS y sistemas IT/OT, resolución unificada de identidades —suscriptor, dispositivo, servicio, ubicación— y gobernanza integrada desde el diseño. También precisa una capa semántica que permita a los agentes interpretar el significado de la información —telemetría, pedidos, incidencias, inventario, topología o finanzas— y no solo columnas de datos, así como infraestructuras de eventos en tiempo real, como Kafka o Pub/Sub, que alimenten los bucles de planificación, aseguramiento y experiencia de cliente. La investigación de PwC sobre nube e IA muestra que la mayoría de las compañías tecnológicas y TMT ya han adoptado GenAI en varias áreas operativas, paso previo imprescindible para escalar un plano de datos impulsado por IA.

El segundo frente es la transición hacia arquitecturas de microservicios. Las pilas tecnológicas heredadas fragmentan procesos —aseguramiento, atención, facturación— y generan múltiples traspasos internos. El enfoque TelcOS prioriza microservicios por dominio —catálogo, cotización, pedido, inventario, políticas, tarificación— con APIs y eventos coherentes, políticas comunes, identidad unificada y datos de referencia “maestros”. Esto reduce fricciones y facilita automatizaciones de ciclo cerrado con supervisión humana cuando resulta necesario.

El tercer frente implica orquestar flujos de trabajo agénticos independientes del proveedor bajo un modelo de empresa “personas + agentes”. Los chatbots aislados no transforman la cuenta de resultados. Las operaciones basadas en agentes requieren un sistema operativo para agentes que permita la colaboración entre soluciones de distintos proveedores y equipos humanos en procesos complejos y transversales, bajo entornos seguros. Este planteamiento exige nuevos roles, nuevos marcos de gobernanza y una definición clara de responsabilidades. Una referencia útil para estructurar esta coordinación es el modelo eTOM (enhanced Telecom Operations Map) de TM Forum, que ayuda a determinar dónde la intervención humana sigue siendo central, dónde los agentes pueden liderar y dónde se necesita una coordinación fluida entre ambos. Los líderes TelcOS vinculan el valor de la IA a la cuenta de resultados mediante “bucles de valor autónomos” asociados a métricas concretas, con foco en áreas de alto impacto como la optimización energética de red —reducción del consumo de la red de acceso radio (RAN) en ventanas de baja carga— o el aseguramiento de servicios sin intervención manual a través de incidencias autorresueltas con mecanismos de control.

En definitiva, TelcOS no es una opción secundaria. Representa la vía para proteger márgenes, absorber el crecimiento del tráfico impulsado por la IA y crear experiencias diferenciadas en un mercado donde el crecimiento del ARPU queda por detrás de la inflación. La cuestión estratégica ya no es si las telecos adoptarán un modelo nativo en IA, sino con qué rapidez pasarán de proyectos piloto a un nuevo sistema operativo empresarial. Esa es la dirección necesaria para asegurar la viabilidad del negocio hasta 2026 y más allá.

Previsiones para el sector de Telecomunicaciones 2025-2029

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