Madrid, 5 de julio de 2026. La economía española mantendrá su crecimiento pese al impacto de la guerra, según el último informe de Consenso Económico y Empresarial, correspondiente al segundo trimestre del año, elaborado por PwC a partir de la opinión de más de un panel de 450 empresarios, directivos y analistas, y que, en esta ocasión, se ha centrado en analizar la salida de la economía española de la guerra de Irán. Los expertos coinciden en que ha mostrado una notable capacidad de resistencia ante el contexto geopolítico adverso y seguirá siendo una de las economías más dinámicas de la zona euro.
En concreto, el 44% de los encuestados estiman que la guerra de Irán va a afectar más a la inflación que al crecimiento y sólo el 8% cree que será a la inversa y afectará más al Producto Interior Bruto que a la evolución de los precios. No obstante, el 69% también advierte que la situación económica y geopolítica mundial seguirá inestable hasta 2027.
El escenario positivo de la economía española que describen los panelistas, sin embargo, no está exento de riesgos. La guerra ha dejado una serie de cicatrices en la economía que condicionarán su evolución en los próximos trimestres. Entre estas, destaca el encarecimiento del precio del petróleo, que, aunque podría moderarse tras consolidarse al actual acuerdo de paz, previsiblemente no volverá a los niveles previos al conflicto para el 73% de los expertos. Este impacto en los costes energéticos se trasladará a la inflación. Si en febrero de este año el 61% de los encuestados decía que en 2026 acabaría entre el 2% y el 2,5%. Ahora el 57% cree que se situará por encima del 3%. Para 2027, se espera una moderación del IPC, influida, entre otras razones, por el efecto base del incremento de este año.
Como consecuencia, la política monetaria continuará tensionándose. El Banco Central Europeo ya ha iniciado el ciclo de subidas de tipos y una parte significativa de los expertos (55%) considera necesario endurecer las condiciones financieras para contener las expectativas inflacionistas. De hecho, la mayoría sitúa los tipos de interés en una horquilla de entre el 2% y el 2,5% tanto para este año como para 2027.
Impacto por sectores.
La opinión de los panelistas del Consenso refleja que el impacto de la guerra no es homogéneo. Los sectores más expuestos son aquellos intensivos en energía o especialmente sensibles a los costes logísticos, como el transporte, señalado por el 75% de los encuestados, seguido de la agricultura (66%) y la industria química (45%). También se mencionan la automoción y el turismo, mientras que el sector financiero y el inmobiliario se perciben como los menos afectados.
En este contexto, las medidas aprobadas por el Gobierno para mitigar los efectos de la guerra no son del todo compartidas por los expertos, empresarios y directivos. Una mayoría (66%) considera que no han sido adecuadas, bien porque deberían haber sido más focalizadas o porque incentivan el consumo de combustibles fósiles. No obstante, el 33% de los encuestados respalda las actuaciones desplegadas.
Europa y las reglas fiscales
Asimismo, el informe pone el foco en el entorno fiscal europeo. Las medidas tomadas por los gobiernos y la UE para mitigar el golpe, ha elevado el gasto público. Ante la pregunta de si podrían mantener la diciplina fiscal y, simultáneamente, seguir elevando el gasto militar y las inversiones en la transición energética, los encuestados lo rechazan. Para el 78%, Bruselas se verá obligada a flexibilizar las reglas fiscales y aceptar mayores niveles de deuda pública estructural.
A estas incertidumbres se suma el final del programa de fondos europeos Next Generation, que han sido un motor clave del crecimiento reciente. Aunque la opinión está dividida, el 49% cree que la economía española será capaz de mantener su dinamismo gracias a otros factores o a la inercia generada por las inversiones realizadas. Sin embargo, un porcentaje casi idéntico (50%) advierte de un posible frenazo al desaparecer este impulso.
Evolución de la demanda interna
El informe también analiza el comportamiento de la demanda interna. En este ámbito, los expertos detectan signos de moderación, especialmente en el mercado de la vivienda. El fuerte incremento de los precios, que han crecido por encima de los salarios, está tensionando la accesibilidad y limitando la capacidad de endeudamiento de los hogares. Como resultado, el 45% de los encuestados prevén una caída de la demanda de vivienda en los próximos seis meses, mientras que otro 45% anticipa estabilidad. Este cambio de tendencia se produce tras varios trimestres de fuerte dinamismo y coincide con un endurecimiento de las condiciones de financiación.
En línea con esta evolución, el consumo de las familias también muestra algunas señales de debilitamiento. Aunque la mayoría de los expertos espera que se mantenga estable, cerca de una cuarta parte anticipa una reducción, reflejo del impacto de la inflación sobre la renta disponible. La percepción sobre la situación económica de los hogares es, de hecho, menos positiva que la visión agregada de la economía.
Finalmente, la posición financiera de las empresas mantiene un tono relativamente sólido. Cerca de siete de cada diez encuestados la califican como buena, lo que evidencia su capacidad de adaptación al contexto actual.