Voice of the Consumer 2026

La salud toma el control del día a día de los consumidores

Man checking his diabetes monitoring device

Los hábitos de cuidado de la salud de los consumidores están redefiniendo el crecimiento del sector de gran consumo y del sector sanitario.

 

Principales conclusiones

  • Los consumidores revisan regularmente sus hábitos de salud, lo que da lugar a nuevos comportamientos en ámbitos como la alimentación, el sueño, el estrés, el peso, la apariencia y la longevidad.
  • Siguen buscando valor, comodidad e información clara en los productos que compran. Además, muestran interés por propuestas que incorporan datos, diagnósticos, asesoramiento, seguimiento, suscripciones y servicios de cuidado.
  • El informe identifica en qué áreas los consumidores prevén centrar sus próximas compras. Esta información permite a las empresas definir qué propuestas desarrollar, con qué socios colaborar y cómo facilitar la elección de opciones de salud.

Seguir a un consumidor a lo largo del día permite observar cómo la salud está presente en casi todos los momentos. El desayuno responde a objetivos de consumo de proteína y energía. El trayecto al trabajo se convierte en una oportunidad para revisar el sueño, el estrés o la recuperación. La compra en el supermercado incluye la revisión de ingredientes y la elección de alimentos funcionales. La visita a la farmacia puede comenzar con dudas sobre el descanso, el peso o el estado de ánimo. Un dispositivo wearable registra la actividad diaria, una aplicación la interpreta y la inteligencia artificial ofrece recomendaciones. La siguiente sugerencia puede proceder de un profesional sanitario, un coach, un farmacéutico, un retailer, de una marca o incluso de un familiar.

El informe de PwC’s Voice of the Consumer 2026, basado en una encuesta a 21.808 consumidores de 27 países, muestra la rapidez con la que estos comportamientos se están integrando en la vida cotidiana de los ciudadanos. Los consumidores afirman que compran, monitorizan y ajustan sus hábitos de salud de forma habitual. La salud deja de ser algo puntual para convertirse en una preocupación continua. Además, pasa de estar liderada por las instituciones a estar impulsada por el propio consumidor. La búsqueda del bienestar adquiere un enfoque cada vez más personalizado, con mayor peso de los servicios y una fuerte integración en las rutinas diarias.

Durante las entrevistas realizadas para este informe, los directivos de los sectores sanitario, farmacéutico, retail y gran consumo describen este cambio. “El paciente ya no busca toda la información acudiendo al médico”, señala Jeppe Theisen, directivo de la compañía farmacéutica danesa Novo Nordisk. “ Y necesitamos estar donde ellos están”. Esto implica conectar con los consumidores en función de los objetivos que, según la encuesta, ya persiguen: vivir más años, reducir el estrés, mejorar el sueño, gestionar el peso, impulsar el desarrollo personal y reforzar la confianza.

 

 

La oportunidad es significativa. La economía global del bienestar alcanzó los 6,8 billones de dólares en 2024, lo que equivale aproximadamente a uno de cada ocho euros de gasto de los consumidores, según los datos de consumo de los hogares del Banco Mundial utilizados como referencia. El Global Wellness Institute prevé que esta cifra crezca hasta los 9,8 billones de dólares en 2029.

En este informe se analizan las intenciones de compra futuras de los consumidores para identificar dónde pueden surgir nuevos objetivos de salud, qué productos y servicios valoran y cómo pueden responder los distintos sectores.

Cuando la salud se convierte en una oportunidad

Las empresas de alimentación y bebidas, junto con los retailers, han estructurado tradicionalmente sus carteras de productos en función de los distintos “momentos” del consumidor. Un ejemplo de ello son el desayuno, el café de media tarde, la merienda, el consumo tras la actividad deportiva, la cena en familia o el snack nocturno.

Ahora, con la creciente relevancia que ha tomado de la salud, la nutrición y el bienestar, estos momentos habituales se redefinen en torno a objetivos concretos. El desayuno, por ejemplo, incorpora decisiones vinculadas a la energía y al rendimiento. “La siguiente fase de conocimiento del consumidor consiste en identificar en qué momentos del día es necesario aumentar la ingesta de proteínas”, señala Elizabeth Horvath, directora de marketing de la empresa alimentaria Kerry Group, en referencia a las innovaciones asociadas al consumo matinal. Las compañías diseñan productos y servicios para un consumidor cada vez más informado.

Esta misma lógica se extiende a ámbitos como la alimentación, el descanso, el estrés, el peso, la apariencia, el rendimiento físico y la longevidad. Durante el último año, los consumidores han realizado compras en una media de tres o cuatro categorías de productos relacionados con la salud y el bienestar. El 69% mantiene de forma habitual al menos dos hábitos de salud y nutrición, y el 80% utiliza una aplicación o un dispositivo wearable para alguna actividad vinculada al bienestar. Estos momentos repetidos reflejan una intención clara de mejorar la salud.

Un dato relevante indica que el 40% de los consumidores sitúa la mejora del sueño entre sus principales objetivos de salud, aunque solo el 56% valora su descanso actual como bueno o excelente. Sin embargo, apenas el 32% realiza un seguimiento frecuente del sueño y adopta medidas para mejorarlo. Esta brecha abre oportunidades para productos y servicios como dispositivos wearables, soluciones de nutrición, suplementos, entornos inteligentes, productos farmacéuticos y servicios asistenciales. Un consumidor que busca mejorar su descanso puede necesitar un suplemento, un monitor de sueño, estrategias para reducir el estrés, asesoramiento, orientación farmacéutica o apoyo clínico.

¿A dónde se dirige la demanda?

Los datos muestran que el interés es especialmente amplio en los ámbitos de la nutrición, los suplementos y los productos de cuidado personal, donde aproximadamente cuatro de cada cinco consumidores son compradores cualificados o están interesados, aunque todavía no cumplan todos los requisitos para comprar. En concreto, el 57% ya son compradores cualificados, lo que implica que han adquirido productos similares o muestran un alto interés y disposición de comprar, mientras que un 26% adicional muestra interés, aunque necesita más información o aún no está preparado para comprar.

Sin embargo, la señal de demanda va mucho más allá del espacio creciente del bienestar. Hace unos años, el aumento del interés por la salud física y mental se reflejaba en productos como esterillas de yoga, ropa deportiva o vitaminas. Ahora, este interés se traslada también a servicios asociados a los productos, como un anillo que registra el sueño, una aplicación que guía el ejercicio o un reloj que monitoriza la frecuencia cardiaca y la presión arterial.

El avance de los sensores, las aplicaciones y los modelos de suscripción permite que los productos evolucionen hacia plataformas que facilitan el seguimiento, la orientación y la mejora de la salud. Los datos reflejan un fuerte interés por parte de los consumidores en el acceso a información y diagnósticos de salud (63%), servicios de asesoramiento y cambio de hábitos (60%), así como dispositivos, equipamiento y entornos inteligentes (54%).

 

 

El crecimiento dependerá de hacer más accesible la compra de soluciones de salud

A pesar de la evolución en las prioridades de los consumidores, los aspectos básicos siguen siendo decisivos. Al valorar productos o servicios que apoyen sus objetivos de salud, la relación calidad-precio se sitúa como el atributo principal, mencionado por cerca de tres cuartas partes de los encuestados.

El coste, la facilidad de uso y la claridad en la información sobre qué es el producto o servicio y cómo funciona obtienen niveles de relevancia similares. La personalización, o la capacidad de adaptar el producto o servicio a las necesidades del consumidor, alcanza el 58%. Estos resultados se mantienen de forma consistente a nivel global.

 

 

Este es el principal reto de conversión. Los consumidores muestran interés por una amplia variedad de productos y servicios, pero ese interés no siempre se traduce en algo más. Cuando las propuestas de salud exigen demasiado esfuerzo, el proceso de compra se complica. No todos los consumidores quieren conocer métricas avanzadas durante un paseo o interpretar en detalle las propiedades nutricionales de un producto.

Además, no todos los momentos del consumo requieren un enfoque orientado a la salud. Ivan Babić, director general para el Adriático en la empresa de alimentación de productos congelados Nomad Foods, pone el ejemplo del helado para ilustrar esta idea. Según explica, el helado responde a un momento de indulgencia, lo que dificulta la aceptación de reformulaciones tradicionales, como la reducción de azúcar. En este contexto, la innovación en salud resulta más efectiva cuando respeta la naturaleza del momento, a través de formatos más ligeros, como el sorbete, o mediante mejoras en el packaging y el control de porciones, en lugar de modificar la propuesta principal.

El primer paso en salud es cada vez más digital

A medida que evoluciona la forma de acceder a la salud, el sistema que la respalda también avanza hacia un modelo más digital, conectado y basado en datos. El hábito de consultar a “Dr. Google” adquiere ahora una mayor sofisticación. Antes de acudir al sistema sanitario, los consumidores cuentan con respuestas proporcionadas por inteligencia artificial, dispositivos wearables, escáneres de alimentos y aplicaciones de salud. El 80% utiliza aplicaciones o dispositivos para al menos una actividad relacionada con la salud y el bienestar.

Aproximadamente un tercio de los encuestados en Estados Unidos, Reino Unido y Alemania recurre a la inteligencia artificial como primer recurso ante una duda o preocupación de salud. Este porcentaje asciende al 61% o más en Asia, alcanza el 68% en Latinoamérica y llega al 75% en Oriente Medio.

Entre las generaciones más jóvenes, el nivel de comodidad en el uso de herramientas de inteligencia artificial para realizar al menos una tarea relacionada con la salud y el bienestar alcanza el 86%, frente al 62% en las generaciones de mayor edad. De forma coherente, los consumidores más jóvenes también muestran mayor familiaridad con algunos de los casos de uso más relevantes desde el punto de vista comercial, como la planificación de comidas, la programación de ejercicio y el seguimiento de la salud.

 

 

La inteligencia artificial tiene un papel clave en las primeras fases del proceso de compra. Marcin Fojudzki, miembro del Consejo de administración de Benefit Systems -empresa que opera en seis mercados europeos y conocida por sus suscripciones corporativas de deporte y fitness-, destaca su utilidad “para la búsqueda de información, el diagnóstico inicial y para ampliar opciones”. No obstante, subraya que, en el momento de tomar decisiones, el factor más relevante sigue siendo la experiencia contrastada de especialistas en ámbitos como la salud, la nutrición y la actividad física, seguida de la influencia social de amigos, familiares y personas de confianza.

El uso de la inteligencia artificial seguirá evolucionando con rapidez, pero las decisiones en materia de salud continúan apoyadas en la confianza que aportan las personas. El estudio refleja que solo el 18% de los consumidores considera las herramientas de inteligencia artificial como una de sus cinco principales fuentes de influencia en decisiones de salud y bienestar. Las fuentes tradicionales mantienen mayor peso: el 57% menciona a los profesionales sanitarios, el 52% a la propia iniciativa individual y el 50% a amigos, familiares o compañeros de trabajo.

Esta misma tendencia se observa en el intercambio de datos. Las herramientas digitales necesitan integrarse en entornos de confianza. Los consumidores muestran mayor disposición a compartir datos de salud para personalizar servicios con su farmacia habitual (36%), seguidas de las aseguradoras (30%) y las empresas de fitness y entrenamiento (27%). Las compañías de retail y de gran consumo se sitúan en torno al 20%.

Los GLP-1 muestran hacia dónde puede evolucionar el mercado

Los tratamientos basados en la hormona GLP-1 para la gestión del peso constituyen un ejemplo claro de cómo una primera señal de salud puede convertirse en un proceso más amplio que integra hábitos, apoyo y gasto. El interés del consumidor ya es visible en la forma en que esta categoría avanza a través del sistema sanitario. Según Jeppe Theisen, de Novo Nordisk -compañía que comercializa tratamientos con GLP-1 como Ozempic y Wegovy-, los pacientes solicitan cada vez más este tipo de tratamiento, e incluso marcas concretas. Sin embargo, el sistema que los rodea aún no se ha adaptado a esta evolución. “En el tratamiento de la obesidad existen pocas vías claras y eficaces para obtener una prescripción de GLP-1”, explica. “Por ello, los pacientes recurren a nuevos canales para acceder a ellos”.

Los datos del estudio explican la relevancia de estas vías de acceso. Los usuarios de GLP-1 muestran un mayor nivel de implicación en la gestión de su salud. Presentan una mayor probabilidad que los no usuarios de controlar la ingesta de fibra, proteínas y calorías, así como de adoptar prácticas como el ayuno intermitente o la alimentación en franjas horarias limitadas. Además, prevén aumentar la atención a la información nutricional y al etiquetado de los alimentos, incrementar la actividad física y elevar su gasto en salud y bienestar, estilo personal y alimentación.

 

El estudio PwC’s Voice of the Consumer 2026 ofrece una perspectiva sobre la creciente orientación de la salud hacia el consumidor. El estudio segmenta al conjunto de los consumidores entrevistados en todo el mundo en cinco arquetipos, definidos según su interés en productos y servicios de bienestar con foco en el futuro, y vincula estos perfiles con sus comportamientos, actitudes e influencias.

  • Los consumidores orientados a datos (20% de los encuestados) buscan medir, monitorizar y mejorar su salud mediante dispositivos wearables, diagnósticos, asesoramiento personalizado y soluciones respaldadas por expertos.
  • Los consumidores orientados al valor (17%) participan cuando perciben un retorno claro, ya sea a través de incentivos, seguros, programas financieros o resultados de salud medibles.
  • Los buscadores de bienestar social (14%) entienden la salud como una experiencia compartida, influida por la comunidad, la cultura, el sentido de pertenencia y las experiencias.
  • Los armonizadores intrgrales (13%) integran el bienestar en su vida cotidiana a través de herramientas sensoriales, entornos inteligentes, estética, equilibrio y bienestar emocional.
  • Los consumidores de baja implicación (35%) presentan mayor edad media, muestran cautela ante nuevas tendencias y tecnologías de bienestar y responden mejor a propuestas simples, asequibles y basadas en la confianza.

Los cuatro primeros grupos tienden a concentrar perfiles más jóvenes, con mayor estabilidad financiera y un nivel más alto de interacción con la tecnología aplicada a la salud. También muestran mayor disposición a compartir datos personales para facilitar la personalización y expresan mayor preocupación por factores externos que afectan a su salud y bienestar.

Estos arquetipos ayudan a entender por qué la salud y el bienestar no pueden abordarse como un único mercado homogéneo. Su valor es principalmente práctico, ya que permite a las empresas identificar dónde es más probable que surjan oportunidades de crecimiento. Para algunas compañías, esto implica encontrar nuevos clientes para sus productos actuales. Para otras, supone utilizar un conocimiento más preciso de su base de clientes para desarrollar, posicionar y comercializar nuevas propuestas, o para establecer alianzas y ecosistemas en torno a nuevos comportamientos de bienestar.

Un ejemplo ilustrativo es el de una empresa global de tecnología fitness que comercializa relojes inteligentes, sensores y dispositivos de entrenamiento. Desde la perspectiva de los arquetipos, su cliente principal sería el consumidor orientado a datos, que busca medir, comparar y mejorar su rendimiento. No obstante, los datos muestran que este perfil también presenta un alto interés en nutrición y suplementos, información y diagnósticos de salud, así como en servicios de asesoramiento y cambio de hábitos. Esto abre una vía de crecimiento basada en ampliar la propuesta alrededor del cliente actual. La empresa no necesita comercializar suplementos directamente, sino que puede utilizar sus datos para ofrecer recomendaciones de nutrición adaptativa, recordatorios de hidratación, sugerencias de suplementos, servicios de coaching o soluciones de recuperación a través de socios.

Los arquetipos también señalan oportunidades para atraer a nuevos perfiles de consumidores. Los armonizadores integrales pueden no identificarse con el rendimiento deportivo, pero sí responder a herramientas relacionadas con el sueño, el estrés o la recuperación que encajen en su rutina diaria de bienestar. Por su parte, los consumidores orientados al valor priorizan menos la sofisticación de los datos y más el retorno, como primas más bajas, beneficios laborales, incentivos o evidencias claras de que el producto contribuye a mejorar la salud y genera valor.

¿Qué implica para tu sector?

Hemos preguntado a los consumidores qué productos y servicios les interesaría adquirir en el futuro para alcanzar sus objetivos de salud. Este conjunto de datos ofrece a las empresas una visión anticipada del crecimiento en el sector de la salud del consumidor. Además, permite traducir esta oportunidad por sectores e identificar dónde pueden operar, colaborar y competir de forma creíble las compañías de gran consumo, los retailers, los proveedores sanitarios y las farmacéuticas.

Mercados de consumo

Alimentación y bebidas. Las empresas de alimentación y bebidas ya participan en los momentos asociados a la salud. En los últimos 12 meses, los consumidores han situado las vitaminas, minerales y suplementos como la principal categoría de compra en salud y bienestar. Los alimentos y bebidas especializados en salud también ocupan un lugar relevante dentro del gasto discrecional.

De cara al futuro, los consumidores prevén aumentar el consumo de productos frescos y de vitaminas o suplementos, mientras reducen la ingesta de alimentos procesados, productos con alto contenido de azúcar y bebidas alcohólicas. La generación Z muestra una probabilidad especialmente alta de incrementar el consumo de vitaminas y suplementos, así como de alternativas a los lácteos y a la carne. La adopción de tratamientos con GLP-1 introduce una presión adicional, con mayor demanda de porciones más pequeñas, formatos con alto contenido en proteína y productos que contribuyan a la nutrición, la saciedad y la preservación muscular.

Este contexto apunta a una evolución desde mensajes generales centrados en beneficios saludables hacia resultados de salud más específicos, en ámbitos como la energía, el sueño, el estado de ánimo, la piel, la salud intestinal o el metabolismo. Sin embargo, la funcionalidad por sí sola no resulta suficiente. Aldo Uva, consejero delegado de Incredo, empresa de tecnología alimentaria centrada en la reducción del azúcar, señala que las compañías deben invertir en innovación que preserve el sabor, la textura y la experiencia en boca. “El producto debe tener un buen sabor”, afirma. “De lo contrario, el consumidor lo rechazará.”

Además, a medida que las propuestas se vuelven más específicas, el enfoque se desplaza desde el producto hacia el servicio. Los productos pueden integrarse con datos, recomendaciones, modelos de suscripción y estímulos personalizados que ayuden a los consumidores a alcanzar sus objetivos de salud de forma cómoda y accesible.

 

Movimientos estratégicos sin riesgo

  • Desarrollar propuestas en torno a momentos concretos, como las caídas de energía por la mañana y al mediodía, la recuperación o el descanso, con productos diseñados para objetivos específicos como la saciedad, el estado de ánimo, la longevidad o el apoyo metabólico.
  • Presentar los productos con orientaciones simples, recordatorios o modelos de suscripción que ayuden a los consumidores a entender qué consumir, en qué momento y cómo contribuye a sus objetivos.

Hogar y cuidado personal. Para las compañías de este ámbito, la oportunidad se sitúa en la intersección entre salud, entorno, belleza y confianza personal. Los consumidores muestran un interés relevante tanto en productos como en soluciones orientadas a servicios que influyen en el entorno físico. Las herramientas de estilo de vida, entorno y estímulos sensoriales alcanzan un nivel de interés conjunto del 48%, mientras que los dispositivos, equipamiento y entornos inteligentes llegan al 55%.

El informe healthy living research de PwC refuerza esta tendencia. Destaca el interés por el diseño del hogar enfocado en la salud, el acceso a instalaciones deportivas y opciones de alimentación saludable, así como el seguimiento en el hogar de datos de salud y del cuerpo.

Este contexto respalda la oportunidad para las empresas de hogar y cuidado personal de evolucionar más allá del producto hacia entornos que favorezcan el descanso, la recuperación, la prevención y el bienestar diario. Los modelos de suscripción y las rutinas personalizadas ya están presentes en categorías como el cuidado de la piel, el cuidado capilar, la gestión del peso o los suplementos. La tecnología y los datos amplían estas propuestas a través de sistemas de seguimiento, retroalimentación, recordatorios, diagnósticos o recomendaciones personalizadas.

 

Movimientos estratégicos sin riesgo

  • Considerar el hogar, el cuarto de baño y el dormitorio como entornos de salud, con especial foco en el descanso, la recuperación, la apariencia y el bienestar diario.
  • Aprovechar los diagnósticos, el análisis con inteligencia artificial de la piel y el cuero cabelludo, o los datos del entorno de descanso para ofrecer recomendaciones claras y prácticas sin aumentar el coste ni la complejidad.

Retail omnicanal. La oportunidad para el retail consiste en convertirse en el espacio donde los consumidores toman decisiones de salud. Los retailers ya interactúan con los consumidores en alimentación, farmacia, belleza, cuidado personal, bienestar, electrónica, canales digitales y programas de fidelización. Esta posición aporta una ventaja práctica basada en la visibilidad entre categorías, la frecuencia de contacto con el cliente y el acceso a datos que ayudan a interpretar mensajes de salud y a tomar decisiones alineadas con distintos objetivos.

El interés del consumidor abarca múltiples categorías del entorno retail: el 82% de los encuestados identifica al menos un producto que tiene intención de comprar en nutrición, suplementos y cuidado personal; el 63% en información y diagnósticos de salud; el 60% en programas de asesoramiento y cambio de hábitos; el 55% en dispositivos, equipamiento y entornos inteligentes; y el 48% en herramientas de estilo de vida, entorno y estímulos sensoriales.

Este contexto abre oportunidades como la organización del punto de venta en función de objetivos de salud, el asesoramiento liderado por la farmacia, los diagnósticos en tienda, los recorridos de salud vinculados a programas de fidelización, los espacios dedicados al sueño o al estrés, las propuestas asociadas a tratamientos con GLP-1 o las recomendaciones personalizadas que conectan alimentación, suplementos, dispositivos y servicios.

La principal limitación es la confianza. Los consumidores pueden valorar la orientación, pero seleccionan con cuidado con quién comparten sus datos de salud. Muestran mayor disposición a compartir información detallada con su farmacia que con supermercados o fabricantes de productos de consumo, lo que sugiere que el retail liderado por farmacia, cuando la normativa lo permite, puede desempeñar un papel más relevante en los servicios de salud guiados.

“Creemos que en un futuro próximo el farmacéutico será el principal elemento diferenciador en todos los canales, incluidos los puntos de venta físicos, el comercio electrónico y la inteligencia artificial”, afirma Ionel Popescu, director financiero de la filial rumana de Dr. Max, red europea de farmacias. “Las herramientas digitales pueden apoyar la experiencia del cliente, pero el farmacéutico sigue siendo el punto de contacto más fiable para ayudar a los consumidores a tomar decisiones de salud seguras e informadas”.

Movimientos estratégicos sin riesgo

  • Organizar la propuesta de salud en torno a objetivos, en lugar de categorías, y conectar alimentación, suplementos, dispositivos, diagnósticos, asesoramiento farmacéutico y servicios con necesidades relacionadas con el sueño, el estrés, el peso o la energía.
  • Generar confianza a través de la relación con la farmacia, el respaldo de expertos y un intercambio de valor claro antes de solicitar a los consumidores que compartan más datos de salud.

Industria de la salud

Proveedores sanitarios. Para hospitales, sistemas de salud y redes de atención primaria, los momentos de salud del consumidor representan una vía de contacto temprano. El sector avanza desde un modelo reactivo hacia enfoques más proactivos, descentralizados y personalizados. La inteligencia artificial, los datos y las herramientas digitales se integran de forma creciente en los procesos asistenciales. El informe Global Health Report de PwC sitúa este cambio en torno a la prevención, la predicción, la descentralización y la medición de resultados.

Los datos del Voice of the Consumer muestran que los proveedores siguen siendo un eje central de confianza. El 57% de los consumidores señala a los profesionales sanitarios como una de las principales influencias en sus decisiones de salud y bienestar. Sin embargo, estos profesionales forman parte de una red de decisión más amplia. El 52% menciona la curiosidad personal, el 50% a amigos, familiares o compañeros, y el 27% a los datos procedentes de aplicaciones y dispositivos. El 80% utiliza al menos una aplicación o wearable para actividades vinculadas a la salud, una cifra que supera el 90% en Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí.

La oportunidad para los proveedores consiste en convertir esta red de decisiones en una atención más temprana y mejor coordinada. El análisis de PwC prevé un desplazamiento de un billón de dólares anuales en gasto sanitario en Estados Unidos durante la próxima década, desde modelos fragmentados e intensivos en infraestructuras hacia modelos más digitales, proactivos y personalizados, centrados en un consumidor más activo.

Cuestiones relacionadas con el sueño, el estrés, el peso, la adherencia a tratamientos, la prevención, la monitorización remota o el triaje digital generan oportunidades para intervenir antes de la atención formal.

Las farmacias pueden formar parte de esta red asistencial temprana. Marie‑Claude Vézina, directora de red de Metro Pharmacy, señala que el modelo evoluciona desde la dispensación de medicamentos hacia un centro de salud de confianza integrado en la comunidad. Este enfoque implica ofrecer soluciones, no solo productos, y ampliar la atención más allá del espacio físico mediante servicios digitales, asesoramiento y soporte en diferido.

La atención en el hogar representa otra vía dentro de esta transformación. Estudios previos de PwC indican que las personas mayores prefieren permanecer en sus hogares y comunidades, y que esta opción depende de la inversión en tecnologías asistenciales, el apoyo a cuidadores y la existencia de circuitos de derivación eficaces. Para los proveedores, esto introduce un momento de salud intergeneracional, en el que una persona toma decisiones por el cuidado de un familiar, como la elección de herramientas de monitorización, acceso digital o servicios de coordinación asistencial. También puede facilitar la adopción de soluciones digitales entre consumidores más escépticos, cuando la motivación surge desde una necesidad familiar.

 

Movimientos estratégicos sin riesgo

  • Utilizar necesidades relacionadas con el sueño, el estrés, el peso o el triaje digital como puntos de contacto tempranos antes de la atención formal.
  • Diseñar soluciones dirigidas al perfil del “comprador cuidador”, por ejemplo, familiares que seleccionan herramientas de monitorización, sistemas de acompañamiento y servicios de apoyo en el hogar para personas mayores.

Farmacéutico y ciencias de la vida. En este ámbito, el cambio hacia la salud del consumidor implica pasar de un modelo centrado en el producto a otro orientado al conjunto del proceso asistencial. En este enfoque, medicación, monitorización, educación, adherencia y apoyo se diseñan de forma integrada. Los tratamientos con GLP‑1 constituyen el ejemplo más claro, pero la lógica es aplicable a un espectro más amplio. Como se ha señalado, estos tratamientos demuestran cómo una terapia puede generar múltiples momentos de salud relacionados con la nutrición, la ingesta de proteínas, la preservación muscular, el acompañamiento, la gestión de efectos secundarios, la adherencia, la monitorización y el cambio de hábitos a largo plazo.

Esta lógica se extiende a diferentes áreas terapéuticas. A medida que los consumidores adoptan un papel más activo en la gestión de su salud, las compañías farmacéuticas deben reforzar sus capacidades en ámbitos como la interacción con el paciente, el soporte digital, el acompañamiento conductual, las alianzas en datos y la evidencia en condiciones reales. Christophe Cosio, director general de Amgen Países Bajos, señala que el objetivo consiste en desarrollar no solo un medicamento, sino todo el ecosistema que lo rodea, que incluye monitorización, distribución y apoyo fuera del entorno hospitalario. La oportunidad comercial se centra en mejorar los resultados terapéuticos y en facilitar que los pacientes inicien, adapten y mantengan los comportamientos que influyen en dichos resultados.

La cuestión estratégica se centra en cómo diseñar soluciones que cubran todo el recorrido del paciente, desde la concienciación y el diagnóstico hasta el apoyo en el estilo de vida y la medición de resultados. Este enfoque requiere capacidades que van más allá del modelo comercial tradicional, con un papel clave de las alianzas con proveedores sanitarios, farmacias, compañías de diagnóstico, plataformas digitales y actores de salud del consumidor. El producto sigue siendo relevante, pero el recorrido del paciente determina cada vez más la identificación de síntomas, el acceso al sistema sanitario, el inicio del tratamiento, la continuidad terapéutica y la consecución de mejores resultados que incluyen monitorización, distribución y apoyo fuera del entorno hospitalario. La oportunidad comercial consiste en mejorar los resultados terapéuticos y en facilitar que las personas inicien, adapten y mantengan los comportamientos que influyen en dichos resultados.

La cuestión estratégica se centra en cómo deben las compañías farmacéuticas diseñar soluciones que cubran todo el recorrido del paciente, que incluye la concienciación, el diagnóstico, el apoyo en el estilo de vida y la medición de resultados. Este enfoque exige capacidades que van más allá del modelo comercial tradicional, como el desarrollo de alianzas con proveedores sanitarios, farmacias, compañías de diagnóstico, actores de salud digital, plataformas de datos y empresas del ámbito de la salud del consumidor.

El producto mantiene su relevancia. Sin embargo, el recorrido del paciente determina cada vez más si las personas identifican síntomas, acceden al sistema sanitario, inician el tratamiento, mantienen la adherencia y logran mejores resultados.

 

 

La voz del consumidor es clara. Las personas gestionan su salud con mayor frecuencia, en más ámbitos, con más herramientas y con expectativas más elevadas. Las empresas deben facilitar la toma de decisiones de salud en el día a día. Aquellas organizaciones que destaquen serán las que consigan generar la confianza necesaria para acompañar a los consumidores en este proceso.

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Roberto Fernández Humada

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Socio responsable de Retail, PwC España

Álvaro Moral

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Socio responsable de Consumo, PwC España

Manuel Valverde

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Socio responsable del sector Retail & Consumo de PwC Transacciones, PwC España

Silvia Parés

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