Conclusiones clave
Los megadeals están redimensionando el M&A. El valor global de las operaciones podría alcanzar los 4 billones de dólares en 2026, lo que lo convertiría en el año más sólido desde 2021. Las operaciones superiores a 5.000 millones representan ya cerca de la mitad del valor total.
La IA intensifica un mercado en forma de K. El valor de las operaciones sube, mientras que el número total de operaciones baja. La energía y los centros de datos concentran el interés, mientras que el software pierde atractivo a medida que los inversores revisan el impacto de la disrupción.
La IA transforma la forma de ejecutar las operaciones de M&A. Acelera los procesos de due diligence, valoración y preparación de los comités de inversión, aunque el criterio humano sigue teniendo un papel clave.
En el entorno de la IA, el tamaño importa, y el M&A sigue esta misma lógica de escala. Esta tendencia se observa ya en los mercados de capitales, donde la salida a bolsa de SpaceX se ha convertido en la mayor de la historia, y tanto Anthropic como OpenAI han presentado de forma confidencial sus solicitudes para salir al parqué. Las cifras de inversión de capital también alcanzan dimensiones extraordinarias. Cuatro compañías -Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft- prevén invertir más de 700.000 millones de dólares en 2026 para desarrollar la infraestructura necesaria que permita responder a la fuerte demanda de servicios de IA.
Los compromisos de capital también rompen precedentes. Grandes inversores y empresas tecnológicas aportan decenas de miles de millones de dólares en capital para financiar centros de datos y otros proyectos.
La deuda soberana crece hasta niveles récord, lo que añade presión en un contexto en el que la IA, las infraestructuras y el M&A compiten por el capital disponible.
El M&A se suma a esta dinámica de gran escala. Este año se han anunciado algunas de las mayores operaciones de la historia en sectores como las utilities, el streaming o los vehículos inmobiliarios cotizados, como REITs o SOCIMIs. El valor global de las operaciones podría alcanzar los 4 billones de dólares en 2026, con un crecimiento aproximado del 13% interanual, aunque el número de operaciones disminuye. Las operaciones superiores a 5.000 millones de dólares representan ya cerca de la mitad del valor total. Esta cifra duplica el peso que tenían hace tan solo dos años. Si se excluyen estos megadeals, el valor del mercado de M&A caería un 4 %.
Los datos reflejan que el mercado de M&A en forma de K, como adelantamos a comienzos de año, se intensifica. El valor de las grandes operaciones podría aumentar un 40% interanual en 2026 si se mantiene el ritmo actual. En la parte alta del mercado, los compradores con mayor capacidad financiera buscan escala, resiliencia y transformación estratégica. La posible combinación entre NextEra Energy y Dominion Energy, valorada en 67.000 millones de dólares, constituye un ejemplo claro. Su objetivo es crear la mayor empresa regulada de utilities del mundo y una plataforma preparada para el crecimiento de la demanda energética.
En los niveles intermedios, muchos actores continúan limitados por la incertidumbre geopolítica, el gap de valoración, la desaceleración del crecimiento, la inflación, el aumento de los tipos de interés y el elevado backlog de exits pendientes en private equity. La IA redirige el capital hacia centros de datos, energía, infraestructuras de red y plataformas frontier de IA. A su vez, obliga a los inversores a reevaluar qué sectores y modelos de negocio presentan mayor exposición a la disrupción.
Para los dealmakers, la IA no solo influye en el destino del capital. También transforma la forma de ejecutar las operaciones. La tecnología permite agilizar y acelerar de forma significativa los procesos, desde el screening de targets y el análisis inicial hasta la valoración y la creación de valor. La pregunta clave es cómo serán las operaciones del futuro, cuánto falta para que se consolide este modelo...
"2026 es el año en que el M&A alcanza una nueva escala. La IA intensifica un mercado en forma de K, al impulsar los megadeals, redirigir el capital y cambiar los ganadores y perdedores por sectores. Además, obliga a los dealmakers a replantear por completo cómo se ejecutan las operaciones"’
Brian Levy,Global Deals Industries Leader, PwC USLas operaciones del futuro serán muy distintas y están más cerca de lo que parece. Los profesionales ya utilizan herramientas de IA para acelerar las operaciones, mejorar la transparencia y analizar grandes volúmenes de datos. La cuestión ya no es si la IA redefinirá cómo se ejecutan las operaciones, sino a qué velocidad lo hará y cuál será su configuración final.
El cambio más relevante se ha producido en los últimos 12 a 18 meses, cuando los modelos de IA han superado el reconocimiento de patrones y avanzan hacia el razonamiento. Los primeros modelos ayudan a identificar targets potenciales. Las versiones más recientes permiten abordar problemas más complejos en el ámbito de las operaciones de M&A, como el análisis comercial, la revisión del data room, la elaboración de modelos de valoración y la planificación de la creación de valor.
El punto de inflexión llegará cuando exista confianza en que los agentes de IA puedan aplicar criterio en fases clave del proceso. Resulta probable que los equipos comiencen a emplearlos para identificar targets de adquisición, evaluar el encaje estratégico, realizar un primer análisis comercial, revisar el data room en busca de riesgos, preparar el investment committee memo, definir el plan de creación de valor y preparar primeros borradores de la documentación transaccional.
En el mercado, los data rooms y las plataformas de M&A con capacidades de IA permiten analizar y resumir grandes volúmenes de documentación, detectar riesgos potenciales y acelerar la respuesta a las preguntas del proceso de due diligence. Los equipos más avanzados de private equity y desarrollo corporativo utilizan estas herramientas para integrar información comercial, operativa y financiera de posibles targets. En PwC, este enfoque se refleja en la redefinición del propio modelo de due diligence, con la integración de soluciones de IA diseñadas a medida. El uso de agentes de programación permite acelerar el análisis, mientras se revisa cada fase del ciclo de la operación para mejorar la velocidad, la calidad del conocimiento y la ejecución.
Persisten desafíos relevantes. Las cuestiones regulatorias, las preocupaciones de los inversores, el nivel de confianza y las dudas sobre la responsabilidad frenan la adopción de la IA en el M&A. La IA no siempre dispone de todo el contexto que influye en la decisión, como conversaciones internas o matices que surgen con la experiencia y el análisis profundo por parte de los actores. Una transcripción recoge las palabras, pero no siempre refleja la intención o el tono.
Por este motivo, el juicio humano sigue teniendo un papel central. La operación del futuro puede ser más rápida, transparente y menos fragmentada, aunque las decisiones de mayor relevancia continúan ligadas a la confianza, el contraste de opiniones y la responsabilidad. La IA aporta conocimiento, contrasta hipótesis y acelera el análisis. Las personas deben interpretar el contexto, generar confianza con los interlocutores y adoptar las decisiones clave.
Este planteamiento también se aplica tras el cierre de una operación. La IA contribuye a definir con mayor precisión el plan de creación de valor, identificar palancas operativas y hacer seguimiento continuo. Sin embargo, la transformación de una tesis en resultados requiere el trabajo de los equipos, la alineación del liderazgo, la simplificación de sistemas complejos y la ejecución sostenida del cambio.
A largo plazo, la IA puede aumentar la liquidez de los mercados al facilitar la evaluación y negociación de activos. No obstante, el proceso de M&A no dependerá únicamente de la tecnología. Se basará en la combinación de conocimiento impulsado por IA y criterio humano. En ese equilibrio se sitúa la confianza.
"Las operaciones del futuro serán más rápidas, más transparentes y se apoyarán en muchos más datos. La IA transformará cómo se realizan las operaciones con la misma intensidad con la que está transformando las empresas que las ejecutan. Para los dealmakers, se abre un escenario completamente nuevo."
Lucy Stapleton,Global Deals Leader, PwC UKHaz clic en las pestañas inferiores para ver el volumen y el valor de las operaciones por región
Nota: 2026 es una estimación de PwC basada en la actividad de operaciones durante los cinco meses hasta mayo de 2026, ajustada por desfases en la notificación y extrapolada a una estimación para el conjunto del año con el fin de mejorar la comparabilidad interanual. Consulta la sección “Acerca de los datos” para más información.
Se prevé que el valor global de las operaciones alcance los 4 billones de dólares en 2026, lo que supone un aumento del 13% respecto a 2025 y marcaría el máximo tras el repunte registrado durante la pandemia en 2021. Sin embargo, esta cifra oculta una recuperación más limitada. El volumen de operaciones sigue una tendencia opuesta, con unas 42.000 operaciones previstas para el conjunto del año, lo que supone una caída del 13% respecto a 2025.
Nota: Los megadeals se definen como operaciones de más de 5.000 millones de dólares. 2026e es una estimación de PwC basada en la actividad de operaciones durante los cinco meses hasta mayo de 2026, ajustada por desfases en la notificación y extrapolada a una estimación para el conjunto del año con el fin de mejorar la comparabilidad interanual. Consulta la sección “Acerca de los datos” para más información.
Los megadeals constituyen la principal fuerza del mercado. Las operaciones superiores a 5.000 millones de dólares representan ya el 48% del valor global, frente al 39 % en 2025 y el 26 % en 2024. Si se excluyen estas grandes operaciones, el mercado muestra un comportamiento más moderado, con una caída del valor del 4% respecto al año anterior.
Las tendencias regionales refuerzan la evolución desigual del mercado. América concentraba el 61% del valor global de las operaciones a comienzos de 2026, a pesar de representar solo el 28% del volumen. Esta concentración responde principalmente a los megadeals en Estados Unidos, que alcanzan el 64% del valor total del país, frente al 54 % en 2025, incluso con un descenso en el número de operaciones.
En Europa, Oriente Medio y África (EMEA), aumenta la cuota de valor global apoyada en varias grandes operaciones, mientras el volumen se mantiene estable. Asia-Pacífico presenta una dinámica distinta: el volumen crece hasta el 37%, impulsado por una mayor actividad en China, Japón y algunas zonas del Sudeste Asiático, aunque el valor desciende hasta el 16%. Este descenso refleja un menor número de megadeals y un tamaño medio de operación inferior al de América y EMEA.
La escala de la inversión en IA está transformando los modelos y dinámicas del M&A. El capital fluye hacia modelos frontier, centros de datos, infraestructuras digitales, energía y alianzas estratégicas a un ritmo que excede lo que puede apreciarse observando únicamente la actividad de M&A tradicional. Cada vez con más frecuencia, este capital toma distintas formas como participaciones minoritarias, joint ventures, alianzas y otros formatos, en lugar de adquisiciones de control.
El buildout de IA también da lugar a nuevos modelos de inversión y de servicios. En mayo de 2026, Anthropic, Blackstone, Hellman & Friedman y Goldman Sachs anunciaron la creación de una nueva empresa de servicios de IA empresarial para ayudar a las compañías a integrar Claude en sus operaciones clave. Este enfoque refleja un cambio más amplio: la IA no solo redefine los activos que atraen capital, sino también la forma en que los inversores generan valor en sus carteras.
Las implicaciones para el M&A se concretan en dos aspectos. En primer lugar, la IA impulsa el interés por centros de datos, generación de energía, infraestructuras de red, refrigeración, conectividad, ingeniería, construcción y cadenas de suministro industriales. En segundo lugar, la IA compite con el M&A tradicional por el capital, la atención de los equipos directivos y el apetito por el riesgo.
Esta competencia forma parte de una transformación mucho más amplia vinculada al desarrollo de infraestructuras. El informe Global Infrastructure Outlook 2025-50 de PwC estima una inversión acumulada cercana a los 150 billones de dólares en los próximos 25 años, con un aumento de casi el 60% en el gasto anual respecto a los niveles de 2025. La IA está emergiendo como uno de los factores que más condicionan la asignación de este capital, canalizándolo hacia infraestructuras digitales, sistemas energéticos, electrificación, ampliación de redes y otros activos críticos para sostener su desarrollo.9
El análisis de las 100 mayores operaciones corporativas muestra que la IA mantiene su relevancia, aunque de forma más selectiva. En 2025, aproximadamente un tercio de las operaciones analizadas incluía la IA como parte de su racional de inversión. En la primera mitad de 2026, esta proporción desciende al 17%, con relevancia principalmente en los sectores más vinculados al desarrollo de la IA, como tecnología, industria manufacturera y energía y utilities.
El interés por la IA no ha disminuido. Sin embargo, los compradores están adoptando un enfoque más disciplinado y selectivo a la hora de identificar dónde la IA puede generar una demanda sostenible, dónde puede erosionar el valor económico de determinados negociosy en qué casos una alianza o una inversión minoritaria puede resultar más atractiva que una adquisición del control.
Empieza a observarse un un patrón a nivel sectorial. La actividad de transaccional se mantiene sólida en activos que permiten el desarrollo de la economía de la IA, como la capacidad de computación, el suministro energético y otros ámbitos clave ligados a la electrificación, la refrigeración, la conectividad y los componentes especializados. Asimismo, mercados relacionados como como la ingeniería, la construcción y la industria, están atrayendo un creciente interés de los inversores.
Los compradores actúan con mayor cautela en sectores donde la IA se percibe como un potencial factor de disrupción de los modelos de ingresos o de prestación de servicios. La actividad de M&A en el sector del software orientada a adquirir capacidades de IA pierden impulso frente a 2025, en un contexto de revisión a la baja de las valoraciones del sector.. Esta mayor cautela se extiende a los servicios de IT, los servicios profesionales, la correduría de seguros y la gestión de activos y patrimonios, entre otros. En estos sectores, el volumen de operaciones desciende a comienzos de 2026 en comparación con el año anterior, lo que sugiere que la toma de decisiones de los inversores se está viendo influida por la incertidumbre sobre el impacto futuro de la IA.Esta incertidumbre redirige parte del capital hacia activos con menor riesgo percibido de disrupción o con motores de demanda más claros. Se observan señales de este cambio en sectores como la salud, la industria farmacéutica, los bienes de consumo y la industria manufacturera. En estos ámbitos, algunos activos recuperan atractivo, sobre todo cuando se identifican oportunidades para ganar escala y resiliencia. Los múltiplos de valoración aumentan en algunos subsectores percibidos como más resilientes a la disrupción asociada a la IA. Este cambio resulta especialmente relevante: la IA no solo genera nuevos ganadores y perdedores, también cuestiona las hipótesis tradicionales sobre qué activos merecen una prima de valoración.
Nota: Los megadeals se definen como operaciones valoradas en más de 5.000 millones de dólares. H1’26e incluye las operaciones anunciadas hasta el 31 de mayo de 2026. Consulta la sección “Acerca de los datos” para más información. Fuentes: LSEG y análisis de PwC
El sector tecnológico sigue concentrando el mayor número de megadeals, entre las que destacan las inversiones realizadas por Amazon en 2026 en Anthropic y Globalstar, así como otras grandes inversiones y compromisos de capital en OpenAI y Anthropic por parte de importantes inversores y empresas tecnológicas. Sin embargo, el mercado de grandes operaciones ya no se limita al sector tecnológico. Las grandes operaciones anunciadas en energía, consumo, industria y sector farmacéutico apuntan a una ampliación de las prioridades estratégicas que impulsan la actividad de M&A.
Entre estas operaciones destacan la combinación entre NextEra Energy y Dominion Energy, la propuesta de integración del negocio de alimentación de Unilever con McCormick, la adquisición de Jetro Restaurant Depot por parte de Sysco y la operación entre KONE y TK Elevator. Todas estas operaciones reflejan que la escala y la resiliencia se consolidan como prioridades estratégicas.
El entorno geopolítico refuerza esta tendencia. Las compañías utilizan el M&A para fortalecer sus cadenas de suministro, asegurar el acceso a capacidades críticas, reforzar su posición en el mercado y mejorar su competitividad a largo plazo.
En este entorno, los inversores deben mantener una actitud activa pero selectiva. Los compradores más exitosos serán aquellos que identifiquen con claridad la necesidad estratégica, analicen rigurosamente la potencial creación de valor y actúen con decisión cuando el activo adecuado esté disponible. La convicción es un factor diferencial, aunque se enfrenta a un entorno exigente. Un crecimiento económico más moderados, la presión inflacionista, los tipos de interés previsiblemente elevados durante más tiempo y la volatilidad geopolítica pueden dificultar la próxima fase del ciclo de M&A.
Se necesita más capital justo cuando el acceso a la financiación puede que se encarezca. El mercado ha absorbido la primera oleada de shocks, pero su resiliencia aún no se ha puesto a prueba. El aumento de los precios de la energía y de las materias primas, la desaceleración del crecimiento y el incremento de la deuda pública pueden elevar los costes. La deuda soberana en los países de la OCDE alcanzó un máximo histórico de 61 billones de dólares en 2025, frente a los 55 billones de 2024.
El M&A suele verse afectado cuando suben los tipos de interés y el crecimiento pierde fuerza. Este riesgo cobra especial importancia ahora, ya que las necesidades de financiación se multiplican. El aumento del gasto en defensa, la inversión en infraestructuras de IA y el desarrollo general de infraestructuras compiten por el mismo capital.
El informe del Fondo Monetario Internacional de abril de 2026 muestra la rapidez con la que puede materializarse un escenario adverso. Incluso en la hipótesis más favorable, el crecimiento global se ha rebajado al 3,1%, frente al 3,4 % de 2024–2025, con una inflación del 4,4 %. En un escenario más severo, el crecimiento cae al 2% en 2026 y 2027, mientras que la inflación supera el 6%.
Los riesgos geopolíticos añaden presión adicional. La fragilidad de los mercados energéticos puede mantener la inflación elevada durante más tiempo, afectar al crecimiento y dificultar las condiciones de financiación. Este contexto supone un reto adicional para el M&A, en especial en regiones donde el crecimiento ya es reducido y donde el superciclo de inversión asociado a la IA ofrece un efecto compensatorio menor que en Estados Unidos.
Hasta ahora, los mercados financieros han absorbido en gran medida estos riesgos. Sin embargo, la combinación de menor crecimiento, inflación persistente y tipos de interés elevados durante más tiempo puede dificultar la actividad de M&A, sobre todo si persisten las disrupciones comerciales o aumenta el coste del capital.
Existen otros factores de presión que conviene vigilar, en particular el backlog de exits pendientes en private equity. Según datos de PitchBook, en marzo de 2026 los fondos de private equity mantenían 32.979 participadas en cartera, una cifra similar a las 32.776 registradas a finales de 2025. El principal desafío radica en su antigüedad: el 34% de las compañías permanece en cartera más de cinco años, frente al 25 % en 2025. Si la liquidez se reduce, estos periodos de tenencia pueden resultar más difíciles de prolongar.
El crédito privado constituye otro elemento a seguir de cerca ya que va a ser testado en este entorno exigente.. En los últimos años, se ha consolidado como una fuente relevante de flexibilidad para los participantes en M&A. No obstante, el aumento de los impagos de prestatarios, las pérdidas crediticias y la preocupación por la exposición a determinados sectores, como el software, han dado lugar a un aumento solicitudes de reembolso y a un mayor escrutinio regulatorio en Reino Unido, Estados Unidos y Europa. Aun así, la Global Private Credit Survey 2026 de PwC indica que el 80% de los gestores de cartera espera que la asignación a crédito privado continúe creciendo. La próxima fase del ciclo económico permitirá comprobar hasta qué punto esta clase de activo mantiene su capacidad de resistencia en un entorno más exigente, ahora que se ha consolidado como uno de los principales segmentos de inversión alternativa.
¿La conclusión para los dealmakers? Prepararse antes de que el mercado les obligue a hacerlo. La planificación de escenarios debe ser más rigurosa, las hipótesis de financiación más prudentes y los escenarios adversos más explícitos. En un mercado dominado por operaciones de gran escala, la disciplina estratégica y financiera resulta más importante que nunca.
La única certeza para los dealmakers es es que deberán seguir tomando decisiones en un entorno de incertidumbre. De nuevo. Los acontecimientos de comienzos de 2026 refuerzan esta realidad: la volatilidad geopolítica y las elevadas necesidades de capital de la IA presionan la actividad tradicional de M&A, mientras un grupo reducido de megadeals sostiene el valor agregado.
Para los dealmakers, la resiliencia presenta ahora dos dimensiones. En primer lugar, la capacidad de resistir la disrupción macroeconómica, geopolítica y tecnológica. En segundo lugar, la anticipación necesaria ante un proceso de M&A cada vez más rápido, más orientado a los datos y más impulsado en la IA.
Seis cuestiones deben situarse en el centro de la reflexión:
La próxima etapa del mercado de M&A recompensará a los que estén mejor preparados. En un mercado redefinido por la IA, el tamaño y las decisiones de capital más exigentes, los ganadores serán quienes actúen con rapidez, convicción y disciplina.