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La pandemia está revirtiendo los avances logrados en la última década en el empleo femenino

  • España se mantiene en la posición 28 de los 33 países de la OCDE analizados, solo por delante de Italia, Grecia, Chile, Corea del Sur y México.
  • Si en España el empleo femenino alcanzara los niveles de Suecia, nuestra economía crecería un 14% más, en torno a los 271.000 millones de dólares.

Madrid, 8 de marzo de 2021. El progreso realizado en el empleo femenino desde 2011 se está viendo amenazado como consecuencia del mayor impacto negativo de la pandemia experimentado por las mujeres. Esta es una de las principales conclusiones del informeWomen in Work Index 2021de Strategy&, la consultora estratégica de PwC, que mide la participación de la mujer en el mercado de trabajo en 33 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) a partir de cinco grandes indicadores clave: la brecha salarial, la población activa, la tasa de paro femeninos, la diferencia de la participación entre hombres y mujeres en el mercado de trabajo, y la proporción de mujeres empleadas a tiempo completo.

Durante los últimos nueve años, los países de la OCDE han hecho avances consistentes en materia de empleo femenino. Sin embargo, la pandemia está revirtiendo esta tendencia debido al peso de las mujeres en los sectores más afectados por la COVID-19. El Índice General de PwC, que mide esta evolución, ha caído por debajo de los niveles de 2017: si entonces se situaba en 62,4 puntos, ahora se encuentra por debajo (ver gráfico) y, solo en los dos últimos años, ha caído 2,1 puntos. Nuestras estimaciones apuntan a que en 2022 esta situación puede experimentar una suave recuperación y crecer 0,8 puntos. No obstante, si miramos más adelante, en 2030, necesitaremos duplicar la velocidad de los avances en materia de empleo femenino si queremos recuperar el daño causado por la COVID-19. 

España, a la cola de países de la OCDE en empleo femenino.

España, se mantiene en la posición número 28 del ranking de los 33 países de la OCDE analizados. Este resultado muestra un ligero empeoramiento, en línea con el resto de participantes en el estudio: en 2020 obtuvo 54,2 puntos en el Índice General, frente a los 56,5 registrados en 2019.  Las tres primeras posiciones del ranking están ocupadas por Islandia, Suecia y Nueva Zelanda, respectivamente. Esta última  entra por primera vez en el podio, sustituyendo a Eslovenia, que pasa a la quinta posición. En las siguientes posiciones por detrás de España, se encuentran Italia (29), Grecia (30), Chile (31), Corea del Sur (32) y México (33).

Los datos extraídos del informe señalan que en España las mujeres cobraron en 2019 un 13% menos de media que los hombres, un porcentaje que ha empeorado respecto a 2018, cuando era del 11,9%. En términos absolutos, las mujeres tendrían que cobrar casi 48.000 millones de dólares más para igualar a los hombres. Además, tienen menos presencia en los Consejos de Administración, aunque se aprecia una ligera subida en el porcentaje de puestos ocupados por mujeres respecto al año anterior (del 26,2%, en 2019, al 31,2%, en 2020).

El estudio estima que, si en España el empleo femenino alcanzara los niveles de Suecia, nuestra economía crecería un 14% más, en torno a los 271.000 millones de dólares.  A nivel mundial, el PIB de la OCDE aumentaría en 6 billones de dólares si el conjunto de los países alcanzase los niveles de ocupación laboral femenina de este país nórdico.

¿Por qué ha afectado la COVID-19 al empleo femenino? 

El informe señala que los trabajos desempeñados por mujeres se han visto afectados de manera desproporcionada por la COVID-19 debido a las desigualdades de género existentes en la sociedad y al gran impacto de la pandemia en el sector servicios -con altos niveles de empleo femenino-. Así, en 2020, la tasa de desempleo aumentó en la OCDE, siendo el ritmo de desempleo de las mujeres más rápido.

La pandemia también está amplificando la carga desigual del cuidado infantil no remunerado y el trabajo doméstico que realizan las mujeres, señala el documento. Estas responsabilidades hacen que más mujeres que hombres abandonen el mercado de trabajo, un hecho que provoca que tanto el progreso en la igualdad de género como el de crecimiento económico se contraigan, al reducir la contribución de la mujer a la economía.

“La pandemia está teniendo un efecto devastador en la economía y en el empleo. Pero este efecto se ve más acentuado en el caso del empleo femenino, lo que ha supuesto un retroceso tanto en la cantidad como en la calidad del mismo. Esto tiene un impacto negativo en el PIB y supone una ralentización en la recuperación de nuestra economía. Por este motivo, si bien las Administraciones públicas deben tomar acciones correctoras de esta situación de desequilibrio, desde el sector privado también debemos contribuir a solucionar esta situación promoviendo la corresponsabilidad y trabajando para eliminar los sesgos inconscientes que tanto perjudican a la consecución de la igualdad y, por tanto, a la mejora económica y social que ella conlleva”

Sandra Deltell, socia responsable de Diversidad en PwC

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