Tendencias globales del mercado de M&A en 2026

Tendencias globales del mercado de M&A en 2026

Las inversiones en inteligencia artificial y el notable repunte de las megaoperaciones están configurando un mercado M&A que avanza a dos velocidades, en forma de K. El actual periodo prolongado de inversión en capital podría moderar la actividad transaccional en el corto plazo, y dar paso, después, a una fase de innovación sostenida que impulse la próxima oleada de operaciones.


De un vistazo:

  • Las megaoperaciones concentran el valor del mercado, con la inteligencia artificial como protagonista en muchas de las mayores operaciones.

  • El ciclo prolongado de inversión en IA podría limitar parte de la actividad de M&A a corto plazo, al tiempo que sienta las bases de una fase de innovación que, previsiblemente, reactivará el mercado a medio y largo plazo.

  • Se dibuja cada vez más claramente un mercado de transacciones en forma de K, de grandes operaciones, con base en Estados Unidos y lideradas por la tecnología.

La IA lo está transformando todo. ¿Qué implica para el M&A?

El inicio de 2026 confirma que el mercado global de M&A está entrando en una nueva fase. El repunte de las megaoperaciones a finales de 2025 (aquellas superiores a los 5.000 millones de dólares) y el creciente peso de la inteligencia artificial reflejan un cambio estructural y no, simplemente, un momento de recuperación después de un ciclo moderado. En 2026, se espera que el valor total de las operaciones siga siendo elevado, aunque el número total de transacciones no crezca, con una actividad cada vez más concentrada en operaciones de gran tamaño y con compradores con una gran capacidad financiera.

Tres fuerzas marcarán previsiblemente la próxima etapa de M&A. En primer lugar, la IA, que acelera el cambio estratégico en todos los sectores, anticipa decisiones clave sobre escala, capacidades, datos y talento, y redefine tanto la estrategia como la ejecución de las operaciones. En segundo lugar, el mercado global de M&A se está polarizando y dibuja un crecimiento en forma de K, con las fortalezas concentradas en un número reducido de mercados, liderados por Estados Unidos. Esta concentración también se observa en un grupo limitado de sectores, especialmente el tecnológico. En tercer lugar, el contexto macroeconómico, caracterizado por una desaceleración del crecimiento global, tipos de interés más bajos y abundancia de capital, refuerza la idea de un mercado a dos velocidades, con un claro retorno de la confianza en el segmento alto, mientras que la actividad en el resto será más limitada.

Como se detalla a continuación, el impacto de la IA en las fusiones y adquisiciones tiene sus matices. La inversión en IA se centra tanto en centros de datos, energía y otras infraestructuras como al desarrollo y la personalización tecnológica. A corto plazo, la magnitud de esta inversión, que se mide en billones de dólares, puede desviar capital y moderar la actividad de M&A. A medio plazo, sin embargo, el potencial de la IA para activar un superciclo de innovación, previsiblemente, impulsará de nuevo las transacciones, a medida que las compañías aceleren su transformación, reconfiguren sus carteras y adquieran capacidades críticas.

Al mismo tiempo, la IA está acelerando la convergencia sectorial, diluyendo las fronteras tradicionales y redefiniendo la actividad transaccional. Las empresas tecnológicas, por ejemplo, invierten directamente en infraestructuras energéticas y eléctricas, mientras que las compañías industriales y del ámbito sanitario adquieren capacidades de datos, analítica y software para integrar la IA en sus operaciones y en sus procesos de I+D.

“La inteligencia artificial está desafiando y redefiniendo la forma de ejecutar las operaciones de M&A. Los plazos se acortan, las due diligence ganan profundidad y se apoyan cada vez más en los datos, lo que incrementa la transparencia y transforma radicalmente los procesos. Para los equipos de M&A, el mensaje es claro: el momento de acometer esta transformación es ahora”.

Brian Levy,Global Deals Industries Leader, PwC US

La IA como catalizador de las operaciones

IA: la fuerte inversión de capital hoy será el catalizador de las operaciones mañana

La inteligencia artificial se expande con rapidez a todos los sectores, pero su impacto más inmediato en los mercados se percibe a través de la intensidad de capital. Algunas estimaciones apuntan a que podrían ser necesarios entre cinco y ocho billones de dólares, en los próximos cinco años, para financiar la IA y las infraestructuras que la hacen posible, como los centros de datos, semiconductores, redes y nueva capacidad energética. Como referencia, el valor total del mercado global de M&A se situó en torno a los 3,5 billones de dólares en 2025. La magnitud de esta inversión convierte a la IA en uno de los grandes retos de asignación de capital de la década.

La inversión de capital en IA prima sobre las operaciones… por ahora

El periodo prolongado de inversión en capital, de varios billones de dólares, necesario para desarrollar infraestructuras y capacidades de IA podría estar desviando recursos del mercado de M&A en el corto plazo. Este efecto resulta especialmente relevante en un contexto en el que hyperscalers, gobiernos, fondos soberanos, fondos de capital privado y de crédito concentran su foco en la IA a gran escala. Se trata de uno de los pocos momentos donde se están alineando los flujos de capital, con iniciativas que abarcan desde programas de infraestructuras de IA respaldados por Estados Unidos y proyectos en Oriente Medio, como el Project Transcendence de Arabia Saudí, hasta las fuertes inversiones de compañías como Amazon, Google, Meta, Microsoft, OpenAI u Oracle, entre otras. Esta ola de inversión todavía se encuentra en una fase inicial y seguirá absorbiendo recursos que, de otro modo, podrían destinarse a otros fines, incluido el mercado de transacciones. 

La IA como catalizador del mercado de M&A, a medio y largo plazo 

A medio plazo, sin embargo, la IA puede impulsar un repunte significativo de la actividad transaccional. Si logra materializar parte de las mejoras de productividad y de transformación que promete, activará un periodo prolongado de innovación, redefinirá modelos de negocio y acelerará el cambio estratégico en numerosos sectores. La reducción de costes y el aumento de la productividad pueden tener un efecto estructuralmente deflacionista, aliviar la presión sobre los tipos de interés y crear un entorno de financiación más favorable. Históricamente, este tipo de contexto ha favorecido la actividad de M&A.

La asignación de capital gana protagonismo en la era de la IA

La IA eleva de forma significativa la exigencia en la asignación de capital y obliga a los CEO a tomar decisiones estratégicas cada vez más complejas. Este contexto intensifica las revisiones de las carteras, con desinversiones en activos no estratégicos para liberar recursos y priorizar áreas de mayor crecimiento y rentabilidad. Más allá del tradicional equilibrio entre crecimiento orgánico e inorgánico, los equipos directivos deben definir cuánto invertir en IA y a través de qué enfoque, ya sea mediante modelos propios de IA generativa, soluciones de agentes de IA o la transformación a gran escala de los procesos operativos clave. La 29 Encuesta Mundial de CEO de PwC señala que la principal preocupación de los directivos es si la transformación de sus compañías avanza al mismo ritmo del cambio tecnológico, incluida la IA. Sin embargo, menos de una de cada cuatro empresas cuenta hoy con bases sólidas para adoptarla, lo que pone de manifiesto un amplio margen de transformación y disrupción en los próximos años. 

La IA ya influye en las grandes operaciones

La IA desempeña un papel cada vez más relevante en el racional estratégico de las operaciones. El análisis de las 100 mayores transacciones corporativas de M&A de 2025 indica que aproximadamente un tercio mencionó a la IA como parte de su justificación estratégica. Tecnología, industria, y energía y utilities, son los sectores en los que la IA aparece con mayor frecuencia, en línea con la demanda de capacidades habilitadas por esta tecnología y con el volumen de inversión necesario para respaldarlas. Dentro del sector tecnológico, prácticamente todas las grandes operaciones anunciadas en 2025 incluyeron referencias a la IA en su racional.

Las transacciones se orientan a adquirir las capacidades necesarias para escalar la IA

A medida que las compañías se posicionan en la carrera por la IA, las transacciones se centran cada vez más en la adquisición de las capacidades críticas necesarias para desplegar esta tecnología a escala. Entre ellas, destaca la ciberseguridad, que se ha convertido en un requisito indispensable para una adopción responsable y segura de la IA. Así lo reflejan dos de las mayores operaciones tecnológicas de 2025: la adquisición de Wiz por parte de Google por 30.000 millones de dólares y la adquisición propuesta de CyberArk por Palo Alto Networks por 25.000 millones de dólares.

Más allá de la seguridad, las empresas recurren al M&A para reforzar capacidades en datos, analítica, plataformas e infraestructuras. Algunos ejemplos son la adquisición propuesta por IBM de Confluent, por 11.000 millones de dólares, con el objetivo de crear una plataforma de datos inteligente para conectar, procesar y gobernar información para aplicaciones y agentes de IA; la adquisición por Thermo Fisher Scientific de Clario por 8.900 millones de dólares, destinada a reforzar las capacidades de datos clínicos y analítica a lo largo del proceso de desarrollo de fármacos; y las adquisiciones anunciadas por SoftBank del negocio de robótica de ABB por 5.400 millones de dólares y de DigitalBridge por 4.000 millones de dólares, orientadas a acelerar la automatización basada en IA y el desarrollo de infraestructuras de nueva generación.

La IA se convierte en un factor clave en las decisiones de inversión

Aunque su adopción aún se encuentra en una fase temprana, las herramientas de IA ya se utilizan para acelerar la identificación de objetivos, profundizar en los procesos de due diligence y mejorar la modelización de escenarios. Algunos inversores comienzan a incorporar inputs basados en IA en los debates de los comités de inversión, con el objetivo de ganar rapidez, profundidad de análisis y calidad en la toma de decisiones. Los socios gestores de las principales firmas de capital privado señalan que los comités de inversión dedican actualmente entre un 30% y un 40% de su tiempo a evaluar si las compañías en cartera pueden aprovechar la IA para impulsar su productividad y su crecimiento, y si corren el riesgo de verse desplazadas en caso contrario. En este contexto, el grado de preparación de una empresa en materia de IA se consolida como un factor clave en su valoración, más allá de un elemento deseable.

La IA, ¿burbuja o transformación estructural?

El entusiasmo en torno a la IA ha reabierto el debate sobre una posible burbuja, con comparaciones frecuentes con el auge de las puntocom a finales de los años noventa. Aquel periodo concluyó con una fuerte corrección, pero también sentó las bases de la economía digital. En esta ocasión existen diferencias relevantes. El actual ciclo de inversión en IA está liderado por algunas de las mayores y más rentables compañías del mundo, cuyos sólidos flujos de caja y sus claros incentivos comerciales permiten sostener inversiones significativas en infraestructuras de IA. Aunque las ineficiencias en la asignación de capital y la volatilidad en las valoraciones resultan inevitables, la escala, la amplitud y la persistencia de la inversión apuntan a que la IA representa un cambio estructural y, potencialmente, la mayor transformación tecnológica de nuestra era, más que un ciclo pasajero. Como ocurre con todas las grandes transformaciones tecnológicas, su adopción no será sencilla. Cabe esperar ajustes en las valoraciones, que pueden generar oportunidades a medida que el impacto a largo plazo de la IA siga redefiniendo los mercados y las expectativas de los inversores.

Con el tiempo, se identificarán ganadores y perdedores a nivel de empresas, sectores, ecosistemas y mercados. Para los protagonistas del M&A, las implicaciones están claras: la IA ha dejado de ser solo un factor que influye en la valoración o en los procesos. Cada vez condiciona más la estrategia, las decisiones de asignación de capital, la dinámica competitiva y el propio racional de las operaciones.

92%

El 92% de los inversores considera que las empresas en las que invierte o que sigue deberían aumentar su inversión en transformación tecnológica.

Fuente: PwC, Global Investor Survey 2025.

Un mercado de M&A en forma de K

Megaoperaciones, concentración de capital y una recuperación desigual

La confianza ha regresado al segmento alto del mercado de M&A, pero la recuperación continúa siendo desigual. El valor global de las operaciones aumentó con fuerza en 2025, impulsado por el resurgir de las megaoperaciones, mientras que el volumen total se mantuvo prácticamente estable. Esta divergencia entre valor y número de operaciones pone de manifiesto la aparición de un mercado de M&A en forma de K, en el que las grandes transacciones estratégicas, lideradas por compradores con una elevada capacidad financiera, concentran la actividad, mientras que el resto del mercado permanece limitado por brechas de valoración, riesgos de ejecución y una incertidumbre todavía presente.

La curva K del M&A: crecimiento en la parte alta, cautela en el resto

Esta dinámica en forma de K resulta especialmente visible en el regreso de las mega transacciones. En 2025 se anunciaron 111 operaciones con un valor superior a 5.000 millones de dólares, lo que supone un incremento del 76% frente a las 63 registradas el año anterior. Aunque la cifra se mantiene por debajo del máximo alcanzado en 2021, impulsado por la pandemia, la vuelta de las operaciones de gran tamaño ha sido suficiente para elevar el valor total del mercado, pese a que la actividad general continúa contenida. Esto apunta a una recuperación del M&A impulsada desde la parte alta del mercado, más que a un repunte generalizado de los volúmenes.

Las recientes operaciones lideradas por compañías y por otros sponsors refuerzan este patrón. La oferta de Netflix por Warner Bros. Discovery, valorada en 82.700 millones de dólares, y la adquisición por Kimberly-Clark de Kenvue por 48.700 millones de dólares figuran entre las mayores operaciones corporativas anunciadas a finales de 2025. El capital privado y otros inversores también han mostrado una elevada actividad, con ejemplos como la operación de exclusión bursátil de Electronic Arts por 55.000 millones de dólares, anunciada en septiembre de 2025 por un consorcio respaldado por un fondo soberano y private equity, o la adquisición de Aligned Data Centers por 40.000 millones de dólares por parte de AI Infrastructure Partnership. Estas operaciones reflejan la creciente influencia de compradores de gran tamaño y elevada capitalización.

El crecimiento del valor se apoya en las megaoperaciones, no en una recuperación generalizada

Si se excluyen las megaoperaciones, gran parte del crecimiento del valor agregado desaparece, lo que deja al descubierto un mercado cada vez más definido por sus extremos. Las operaciones de tamaño medio y pequeño, que concentran la mayor parte del volumen de M&A, continúan mostrando debilidad, con una confianza desigual y un enfoque cada vez más selectivo en la ejecución de transacciones. Para muchas compañías y firmas de capital privado fuera del segmento más alto, la cautela sigue prevaleciendo.

Valor de las operaciones, 2016–2025e

Haz clic en los apartados para ver el volumen y el valor de las operaciones por región

El valor global de las operaciones de M&A aumentó un 36% en 2025, impulsado por cerca de 600 transacciones superiores a 1.000 millones de dólares, mientras que el valor del resto de las 47.000 operaciones se mantuvo estable respecto al año anterior. Este contraste pone de relieve el carácter cada vez más desigual del mercado de M&A.

Por qué se dibuja una curva en K

Varios factores estructurales refuerzan esta polarización. Las grandes corporaciones y las firmas de capital privado con mayor escala se benefician de balances más sólidos, prioridades estratégicas más definidas y un mejor acceso a fuentes de financiación diversificadas. Al mismo tiempo, las necesidades de inversión vinculadas a la IA y la economía de las infraestructuras elevan la prima asociada al tamaño, lo que favorece aún más a los actores de mayor dimensión.

En contraste, una parte significativa del mid-market sigue afrontando obstáculos, como brechas de valoración, restricciones de capital y expectativas de crecimiento desiguales. Como consecuencia, la actividad de M&A se concentra cada vez más en compradores que combinan convicción estratégica y capacidad financiera, en lugar de distribuirse de forma homogénea en el mercado. 

La geografía refuerza el sesgo doméstico del M&A

La curva K también está redefiniendo el mapa de las operaciones. En 2025, Estados Unidos concentró algo menos de una cuarta parte del volumen global de operaciones, pero superó la mitad del valor total del mercado, en línea con la concentración de megaoperaciones, la profundidad de sus mercados de capitales y una mayor confianza local. Aunque la actividad ha repuntado de forma selectiva en otros mercados como India, Japón y Oriente Medio, las operaciones transfronterizas han crecido a un ritmo inferior al del valor total del mercado, lo que refleja una preferencia persistente por la escala, la rapidez y la familiaridad.

41%

El 41% de los CEO prevé realizar una adquisición de gran tamaño en los próximos tres años.

Source: PwC’s 29th Global CEO Survey, 2026

La última Encuesta Mundial de CEO de PwC refleja tanto el apetito por operaciones de gran tamaño como la divergencia geográfica que está marcando el mercado. A escala global, el 41% de los CEO prevé llevar a cabo una adquisición relevante en los próximos tres años. La intención resulta especialmente elevada entre los directivos de Oriente Medio, con cerca del 80%, sólida en Estados Unidos e India, en torno al 50%, y sensiblemente más moderada en Alemania y China, con aproximadamente un 20%. Gran parte de estas diferencias regionales responde a distintos niveles de confianza en el crecimiento económico local, ya que los CEO menos optimistas sobre sus mercados de origen también muestran una menor disposición a acometer grandes adquisiciones.

Las megaoperaciones se concentran en sectores selectivos

La dinámica sectorial refuerza esta polarización, con una actividad de megaoperaciones cada vez más concentrada en un número reducido de sectores y vinculadas a la escala, la innovación y las tendencias de crecimiento a largo plazo. Aunque la tecnología sigue siendo un pilar clave, las megaoperaciones también ganan protagonismo en banca, industria, energía y utilities, así como en el sector farmacéutico y de ciencias de la vida, donde la consolidación y las prioridades estructurales de inversión están impulsando la actividad de M&A.

La tecnología lideró la actividad de megaoperaciones en 2025, con 26 operaciones anunciadas, la cifra más alta entre todos los sectores. El bancario se situó en segundo lugar, con 13 megaoperaciones seguido por el industrial, con 11. A medida que avanza 2026, se espera que la tecnología siga concentrando el mayor volumen de valor transaccionado, apoyada en las fuertes inversiones en inteligencia artificial, datos e infraestructuras digitales. 

No obstante, la innovación no se limita al sector tecnológico. Los avances en ámbitos como el vehículo eléctrico y autónomo, así como en el desarrollo farmacéutico (incluido el caso de China), están redefiniendo la dinámica competitiva y estimulando operaciones estratégicas. Estos cambios aceleran la convergencia sectorial, con flujos de capital que se desplazan cada vez más entre el sector industrial, servicios financieros, energía y salud hacia compañías situadas en la intersección entre innovación, escala y crecimiento a largo plazo.

Implicaciones de un mercado polarizado para los protagonistas del sector

Para los equipos de M&A, la conclusión es clara: el mercado vuelve a abrirse, pero de forma desigual. Las grandes corporaciones y los inversores con una sólida capacidad financiera muestran una mayor capacidad para ejecutar operaciones en entornos complejos, mientras que los actores de menor tamaño afrontan un contexto más exigente, salvo que puedan articular una ventaja estratégica clara o una narrativa de creación de valor diferenciada. En un mercado en forma de K, la ventaja competitiva recae en quienes disponen de un mejor acceso al capital, operan en los carriles de crecimiento (mercados, sectores y temáticas con vientos de cola favorables) y abordan el M&A con una mentalidad de ganador absoluto. Por el contrario, los inversores que opten por esperar una recuperación generalizada corren el riesgo de quedarse atrás.

“A medida que entramos en 2026, el regreso de las megaoperaciones está restableciendo la confianza en el M&A global y anticipa la vuelta de los animal spirits. El impulso debería ampliarse conforme se reduzcan las brechas de valoración, el capital vuelva a activarse y los tipos de interés evolucionen en la dirección adecuada. Quienes actúen con decisión —en lugar de esperar condiciones perfectas— estarán mejor posicionados para tener éxito”.

Lucy Stapleton,Global Deals Leader, PwC UK

La macroeconomía y la geopolítica siguen siendo determinantes

Persiste la volatilidad, pero la confianza reaviva el interés por el M&A

Los factores macroeconómicos y la geopolítica seguirán influyendo en cómo, cuándo y dónde se producen las operaciones en 2026. Desde el punto de vista macro, las expectativas son alentadoras. La 29 Encuesta Mundial de CEO de PwC indica que el 61% de los CEO espera una mejora del crecimiento del PIB mundial en 2026, frente al 58% del año anterior, lo que refleja un avance moderado pero significativo en la confianza. Aunque persisten riesgos para una recuperación generalizada, esta mejora de las expectativas empieza a traducirse en una mayor ambición estratégica, especialmente entre las compañías que buscan crecimiento, capacidades y resiliencia en un entorno global desigual. A ello se suma una ola de desregulación que afecta a varios sectores, entre ellos los servicios financieros, y que refuerza esta tendencia.

Las perspectivas de crecimiento global continúan siendo moderadas, aunque muestran señales de estabilización. La OCDE prevé que el crecimiento del PIB mundial se desacelere del 3,2% en 2025 al 2,9% en 2026, antes de repuntar ligeramente en 2027. No obstante, el volumen de inversión dirigido a la inteligencia artificial puede actuar como un contrapeso relevante, especialmente en Estados Unidos, donde se concentra gran parte de este gasto y donde las mejoras de productividad pueden materializarse antes. En los principales mercados emergentes, como India y China, se espera que el crecimiento se mantenga relativamente sólido, aunque por debajo de los niveles de 2025. En este contexto, el crecimiento orgánico resulta cada vez más difícil de sostener, lo que incrementa la presión sobre los CEO para identificar palancas alternativas de creación de valor.

Como consecuencia, el M&A se está utilizando cada vez más como un instrumento estratégico para adquirir capacidades, acceder a mercados de mayor crecimiento, ampliar la oferta de productos y acelerar procesos de transformación. El ciclo de inversión en IA también empieza a tener un efecto positivo, al apoyar las mejoras de productividad y reforzar el atractivo de operaciones selectivas orientadas al crecimiento, incluso en un entorno macroeconómico todavía heterogéneo.

Los tipos de interés se han moderado tanto en Estados Unidos como en Europa, especialmente en los tramos cortos de la curva. Aunque los costes de financiación siguen siendo elevados en comparación con la última década, una mayor claridad sobre la evolución de los tipos reduce el riesgo de ejecución, mejora la disciplina en la estructuración financiera y contribuye a estrechar las diferencias de expectativas entre compradores y vendedores. Para muchos actores del mercado de M&A, la previsibilidad resulta ahora más relevante que el nivel absoluto de los tipos.

No obstante, la competencia por el capital se intensifica. La inversión de varios billones de dólares necesaria para desarrollar infraestructuras de IA puede ejercer presión al alza sobre el coste del capital con el tiempo, especialmente si los retornos resultan desiguales. Aun así, se espera que una mayor visibilidad sobre los tipos respalde un aumento de la actividad de M&A en 2026, en particular entre los compradores mejor preparados.

Las condiciones de financiación continúan siendo desiguales, aunque en términos generales resultan favorables para operaciones de mayor tamaño y complejidad. La expansión sostenida del capital privado aporta soluciones de capital flexibles, lo que permite a compradores sólidamente capitalizados financiar adquisiciones, estrechar brechas de valoración y estructurar operaciones con mayor rapidez y certidumbre. Como consecuencia, el acceso al capital deja de ser un factor limitante relevante para grandes corporaciones e inversores con convicción estratégica, mientras que los actores de menor tamaño se enfrentan a un entorno más selectivo. 

Al mismo tiempo, el comportamiento desigual de los sectores y las estructuras de capital heredadas previsiblemente darán lugar a focos de M&A en situaciones distress y procesos de reestructuración a lo largo de 2026. Una mayor visibilidad sobre la evolución de los tipos de interés y la disponibilidad de capital privado pueden ofrecer a algunas compañías alternativas de refinanciación o reestructuración, mientras que otras se convertirán en objetivos de adquisición o de carve-out para compradores con elevada capacidad financiera.

El mercado de salidas a bolsa empieza a mostrar signos de recuperación, lo que respalda una mayor confianza en el entorno transaccional en su conjunto. Según el informe US Capital Markets 2026 Outlook de PwC, se espera que la emisión de acciones se acelere a medida que mejora la confianza de emisores e inversores. La salida a bolsa de Medline en Nasdaq por 7.200 millones de dólares en diciembre de 2025, la mayor salida a bolsa en casi cinco años, pone de relieve el renovado apetito de los inversores por activos de gran tamaño y alta calidad. De forma más general, esta reapertura de los mercados de salidas a bolsa previsiblemente favorecerá a compañías alineadas con temáticas de crecimiento a largo plazo, entre ellas las infraestructuras de IA.

Aunque las salidas a bolsa siguen siendo una vía de desinversión solo para una minoría de empresas, unos mercados cotizados más sólidos aportan mayor visibilidad en las valoraciones y refuerzan el apetito por el riesgo, lo que contribuye a generar el clima necesario para una recuperación más sostenida del M&A. Con el tiempo, unos mercados de capitales más saludables también pueden ayudar a las firmas de capital privado a gestionar el creciente volumen de compañías en cartera, en torno a 32.500, muchas de las cuales superan ya los horizontes de inversión inicialmente previstos.

La incertidumbre geopolítica y las disputas comerciales siguen siendo un factor relevante para los equipos de M&A, especialmente en los sectores expuestos a cadenas de suministro globales. La continuidad del conflicto en Ucrania, la inestabilidad en Oriente Medio, las tensiones comerciales, los aranceles y, más recientemente, las actuaciones de Estados Unidos en Venezuela afectan no solo al clima político, sino también al comercio internacional y a los mercados de materias primas. La 29ª Encuesta Mundial de CEO de PwC muestra que el 20% de los CEO prevé que su compañía esté muy o extremadamente expuesta a los aranceles en los próximos doce meses. Este impacto resulta mayor en economías estrechamente vinculadas a los flujos comerciales con Estados Unidos, como Canadá, China, México y Taiwán.

Al mismo tiempo, el aumento de los presupuestos en defensa y seguridad en Estados Unidos, Europa y algunas regiones de Asia está redefiniendo las prioridades de asignación de capital, con implicaciones directas para las cadenas de suministro industriales, la inversión tecnológica y la actividad de M&A en sectores vinculados a la defensa. De forma más amplia, la geopolítica actúa cada vez más como catalizador de operaciones estratégicas, a medida que las empresas revisan sus cadenas de suministro para reforzar la resiliencia, reducir riesgos de dependencia y avanzar en estrategias de localización o nearshoring. Estos cambios impulsan operaciones centradas en fabricación regional, logística, infraestructuras e insumos críticos, en un contexto en el que la seguridad del suministro gana peso junto al coste y la eficiencia.

Según datos del Fondo Monetario Internacional, cerca de un tercio de los países, que representan aproximadamente el 80% del PIB mundial, registra niveles de deuda pública superiores a los existentes antes de la pandemia y con una trayectoria de crecimiento más acelerada. El elevado endeudamiento y la evolución de las prioridades de política económica introducen un mayor grado de incertidumbre a largo plazo en ámbitos como la fiscalidad, la regulación y el gasto público.

Aunque estos factores no constituyen un obstáculo inmediato para la actividad de M&A, refuerzan la necesidad de mantener una disciplina rigurosa en el análisis y valoración de las operaciones en la toma de decisiones.

Claves para los equipos de M&A y la alta dirección

  • Burbuja o no, planificar para la volatilidad. Con independencia de que el auge de la IA resulte sostenible, los equipos de M&A, los ejecutivos de las firmas de capital privado y la alta dirección deben actuar como si el mercado estuviera en una fase de burbuja. Esto exige planificar todos los escenarios, incluidos posibles ajustes, y reforzar la resiliencia a través de liquidez, financiación flexible y estrategias de contingencia claras, que permitan gestionar incluso los contextos más adversos.

  • La disciplina en la asignación de capital se vuelve crítica. La relevancia estratégica de la IA conlleva incrementos en los costes operativos y elevadas necesidades de inversión, junto con la adopción de nuevos procesos, mejoras de productividad y cambios en el posicionamiento de mercado. En un entorno de capital limitado, resulta imprescindible tomar decisiones concretas sobre su asignación, evaluar con rigor los retornos a corto y largo plazo, modelizar distintos escenarios y priorizar las inversiones alineadas con los objetivos estratégicos.

  • La IA lo transforma todo y obliga a actuar. La IA está generando algunas de las oportunidades de transformación más profundas de las últimas décadas y redefiniendo industrias y dinámicas competitivas. Los equipos de M&A deben articular con claridad la visión estratégica de sus compañías, comprender cómo la IA redefine su entorno competitivo y valorar en qué medida las adquisiciones pueden acelerar la diferenciación y la ventaja competitiva a largo plazo en este nuevo contexto.

  • Integrar las due diligence en IA como elemento central de cada operación. Las due diligence en IA se han convertido en un requisito esencial. Resulta clave evaluar la estrategia y la hoja de ruta en IA de la compañía objetivo, estimar el impacto potencial de esta tecnología en el negocio en un horizonte de tres a cinco años, analizar las necesidades operativas y de capital, y contrastar la capacidad del equipo directivo para ejecutar la estrategia. La comprensión de cómo los distintos escenarios de IA afectan a la viabilidad del negocio y a su valoración adquiere un peso cada vez mayor en el análisis de las operaciones.

  • Adoptar un enfoque de inversión claramente orientado a la IA. Las compañías y los inversores más avanzados analizan de forma activa cómo la IA transformará sectores, subsectores y geografías a lo largo del tiempo. Disponer de una visión clara sobre dónde la IA genera disrupción y oportunidades resulta clave para construir una tesis de inversión diferenciada, lograr retornos superiores al mercado y evitar la erosión de valor a medida que evolucionan los modelos de negocio.

Tendencias de M&A en España: continuidad con lo global, pero con rasgos propios

Aunque España reproduce buena parte de los patrones globales, repunte del valor transaccionado, recuperación favorecida por la bajada de tipos y un renovado apetito por operaciones transformacionales, el comportamiento doméstico presenta matices muy marcados. Con la misma tendencia que a nivel global, el mercado español muestra una caída en volumen, pero un fuerte crecimiento en valor, reflejo de operaciones de mayor tamaño y un entorno más líquido para activos de calidad. Sin embargo, el diferencial español está en la magnitud del rebote: en 2025 el capital movilizado crece un 20% respecto a 2024, alcanzando 103.085M€, pese a que el número de deals cae un 8%. Esta combinación, más valor con menos operaciones, es más pronunciada en España que en Europa y refleja un mercado midmarket especialmente sensible a la irrupción de grandes operaciones, que generan un efecto de arrastre significativo. El año incorpora megadeals emblemáticos como la adquisición de Dorna por 4.200M€, que refuerzan la visibilidad de España como destino de inversión internacional y elevan el ticket medio de forma significativa. 

Más allá del paralelismo con las dinámicas globales, infraestructuras digitales, tecnología e IA como motores de crecimiento, y presión de desinversión en el capital privado, España exhibe patrones sectoriales singulares. El sector inmobiliario vuelve a liderar la actividad con 705 transacciones (+3%), un peso específico mucho mayor que en otros países europeos, lo que refleja un peso estructural único en la región, que, con 299 operaciones pese a su caída interanual, muestra un nivel de actividad suficientemente alto y estable como para hablar de un verdadero ecosistema digital maduro, capaz de generar transacciones sostenidas incluso en años de ajuste. De cara a 2026, los expertos anticipan un dinamismo especialmente alto en infraestructuras digitales, tecnología habilitada por IA, salud, educación y servicios financieros/fintech, favorecido por la presión de los LPs para desinvertir y la recuperación del crédito. Así, aunque España replica las grandes tendencias globales, lo hace con aceleradores domésticos propios que refuerzan su atractivo dentro del panorama europeo: mayor concentración sectorial, más peso del real estate, distorsión por megadeals y una presión de desinversión más intensa que en la media europea.

“2025 ha confirmado en España un mercado de M&A de más valor con menos volumen: el capital movilizado creció cerca del 20% pese a un descenso de operaciones, impulsado por tickets medios más altos y algunos megadeals, con el inmobiliario liderando en actividad y la tecnología como eje transversal.”

“La normalización de tipos y el acercamiento de expectativas han desbloqueado procesos; hemos visto inversores más selectivos y sofisticados —con estructuras de financiación más híbridas— y una mayor presión de los LPs por rotar carteras, activando desinversiones y secondaries. De cara a 2026, la prioridad será anticipar y ejecutar con agilidad en verticales como infraestructuras digitales, salud, defensa y transición energética, donde España seguirá atrayendo capital.”

Carlos Fernández Landa,socio responsable de Transacciones en PwC España

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Carlos Fernández Landa

Carlos Fernández Landa

Socio responsable de PwC Transacciones, PwC España