Madrid, 15 junio de 2020. “Las empresas y Administraciones Públicas tienen que prepararse para aprovechar al máximo las ayudas económicas del Fondo de Recuperación aprobadas por la Comisión Europea. No tenemos experiencia en la aplicación de un volumen tan elevado de este tipo de ayudas por proyectos y condicionadas, y no podemos permitirnos el lujo de perder el efecto que en inversión y reactivación puede suponer cada euro, si queremos salir del shock económico en el que nos encontramos”. Así lo ha asegurado Manuel Martín Espada, socio responsable de Mercados de PwC, en su comparecencia hoy ante la Comisión para la Reconstrucción Económica y Social del Congreso de los Diputados, donde ha analizado el alcance total de las ayudas aprobadas por la UE y la cantidad que presumiblemente corresponderá a España.
Para Martín Espada, el Fondo de Recuperación de la UE, del que España podría recibir en torno a los 180.000 millones de euros, “supone una oportunidad única, que debemos aprovechar con responsabilidad y eficacia”. Para ello, propone la elaboración de “un plan nacional de inversión, ambicioso y efectivo, que nos permita maximizar el impacto de los fondos utilizados en nuestra economía”. Este plan, a medio y largo plazo, debería focalizarse en aquellos sectores y proyectos estratégicos para nuestro país y podría articularse en torno a tres ejes: la reindustrialización de España, para hacer de la industria una actividad tan relevante para España como lo son los servicios, la transición ecológica y el impulso de las nuevas tecnologías. “La reindustrialización es capital, mucho más, en un momento en el que la UE debe plantearse tener una planta industrial que le garantice el suministro de las materias primas y de los productos esenciales”.
PwC considera que este plan a largo plazo “tendría que ir acompañado, adicionalmente, por un programa de acción, a corto plazo, para reactivar los sectores más castigados por la crisis y que tienen un peso más elevado en la economía española, como el turismo, la automoción o el transporte”. Unas medidas, en cada uno de estos ámbitos, que ha detallado durante su intervención (ver cuadro). En este contexto, ha asegurado que “la colaboración púbico-privada será clave para asegurar la coordinación y la efectividad, y que cada euro de inversión se moviliza hasta sus últimas consecuencias”.
En su comparecencia, Martín Espada ha pedido seguridad jurídica, inversora y fiscal y, por supuesto, unidad, como factores imprescindibles para poder sacar a España de la situación actual. “No podemos poner en duda, ahora, el marco regulatorio, el entorno de inversión del país. Sólo añadiríamos complejidad e incertidumbre. Los cambios legislativos requieren un tiempo de definición y maduración y, ahora, lo que menos tenemos es tiempo. Pero, además, necesitamos unidad y capacidad de diálogo en todos los ámbitos. Sin unidad es muy probable que tomemos medidas poco efectivas y que la salida de la crisis nos lleve más tiempo, esfuerzo y sufrimiento”. Además, ha resaltado la importancia de ser rápidos en la toma de decisiones: “la velocidad y la capacidad de actuación en cada país van a marcar la forma en la que salgamos de la crisis”.
El socio de PwC ha asegurado que España debe aprovechar esta situación para resolver la asignatura pendiente del empleo y evitar que, en cada crisis global, seamos el país donde más puestos de trabajo se destruyen. “Tenemos capacidad para poner en marcha mejoras, sin modificar el marco regulatorio actual, para dotar de mayor seguridad al empleado y de mayor flexibilidad al sistema. El objetivo esencial en los próximos meses debe ser el mantenimiento de la ocupación y la lucha contra el paro”.
También ha resaltado la relevancia del papel que debe jugar el sector financiero en la reactivación de la actividad económica y a la hora de que las ayudas lleguen a las familias, autónomos y empresas. “Necesitamos un sector financiero fuerte. Nuestras entidades financieras cuentan en la actualidad con ratios de capital suficientes, modelos de gestión eficientes y balances saneados, pero ante el escenario económico actual hay que promover medidas que garanticen la liquidez, la seguridad jurídica y que eviten ruidos que dañen su credibilidad. Debemos asegurar que el flujo de financiación llega a nuestro tejido empresarial y a las familias españolas cuando más lo necesitan y evitando cualquier tipo de recaída en el medio plazo”
En este sentido, Martin Espada ha pedido abogar por avanzar en políticas que fomenten el acceso social a la vivienda. Entre otras medidas, ha mencionado que se podría ayudar a jóvenes y colectivos vulnerables a través de la concesión de avales públicos para la adquisición de vivienda, o mediante programas de colaboración público- privada para el desarrollo de viviendas de alquiler. Además, la agilización y flexibilización en el desarrollo de suelo, o el fomento de la rehabilitación de viviendas ayudarían a generar empleo en un momento en que será clave reactivar nuestra economía y reducir las tasas de paro a las que nos deberemos enfrentar.
Martín Espada ha asegurado que España “se encuentra ante un shock económico de proporciones históricas”, aunque estima que las empresas están en una mejor situación que en 2008 para salir de la crisis derivada de la pandemia, “gracias a su mayor nivel de internacionalización y diversificación y a su mayor competitividad y conocimiento”.
Organismos nacionales e internacionales han publicado diferentes escenarios sobre el impacto de la pandemia en la economía española. Pero sea cual sea el escenario definitivo, el socio de PwC ha afirmado que la incertidumbre que se mantendrá, previsiblemente, hasta bien entrado 2021 y que actuará de freno para el gasto de hogares y empresas”. Por eso, “no podemos permitirnos perder el verano, debemos ayudar todos en la reactivación de la economía y perder el miedo, para internar volver a la normalidad, para recuperar nuestra dinámica de consumo normal y, específicamente, para ayudar en la reactivación de un sector que es crítico para nuestra economía, el sector turístico”.
Martín Espada ha concluido su intervención afirmando que “aunque ahora estamos inmersos en un shock de demanda, el problema ha estado centrado en la oferta. Y la tarea fundamental, en estos momentos, es la de cualificar nuestra oferta con financiación, con un marco tributario adecuado, eliminando trabas administrativas y con un régimen laboral que ligue los salarios a la productividad. De esta forma seremos capaces de desarrollar proyectos innovadores y rentables, que participen de las estrategias digitales, medioambientales y sostenibles que van a dibujar el futuro”.
Para poder atraer inversores o incrementar la inversión existente, España necesita un Plan Estratégico de Industria con el objetivo claro de incrementar su peso en el PIB mediante:
Asegurar la seguridad jurídica y una mayor flexibilidad laboral.
En el sector de automoción se pueden plantear medidas en el plano comercial:
Tomar decisiones que no debiliten el sector financiero y que éste sea un apoyo decisivo en la salida de la crisis y no suponga en el medio plazo un motivo de recaída, logrando una salida completa y lo más rápida posible.
España cuenta con un posicionamiento privilegiado para convertirse uno de los principales hubs en el desarrollo de energías renovables.
Asegurar que la transformación digital tiene recorrido especialmente en los segmentos donde estamos menos avanzados (e.g., pymes que no cuentan con la tecnología adecuada ni con los recursos necesarios para invertir en ella, colectivos vulnerables que no pueden formarse por carecer de conectividad…).