Las empresas españolas sitúan la educación de calidad entre sus retos principales

Las empresas tienen un compromiso fundamental en la consecución del ODS 4 en España, donde la tasa de abandono escolar temprano es una de las más altas de la UE. La crisis del COVID-19 hace todavía más urgente la necesidad de garantizar una educación de calidad. Promover la formación de sus empleados, mejorar la empleabilidad de los recién graduados, o impulsar programas de formación para los colectivos más vulnerables, entre las palancas de actuación que pueden activar el empresariado

Junio de 2020. El Objetivo de Desarrollo Sostenible número cuatro, que pretende alcanzar el acceso universal a la educación de calidad durante toda la vida y fomentar la formación técnica, eliminando las barreras económicas y de género que son foco de desigualdades, es una prioridad para las empresas españolas. De hecho, una amplia mayoría de las compañías ya están desarrollando iniciativas para contribuir directamente a su consecución.

Sin embargo, al pedir a las empresas una autoevaluación de la contribución del sector privado español a este ODS, lo hacen puntuándose con un aprobado justo: un 5,34 sobre 10. Además, aunque el 75% de las empresas ha definido indicadores de seguimiento para las iniciativas, solo un 11% mide su impacto socioeconómico. Entre las barreras que dificultan la materialización de estas iniciativas las compañías citan la falta de coordinación de la Administración y el sector privado y la escasa concienciación del rol de las empresas en este sentido.

ODS 4: Educación de calidad

Son algunos de los resultados obtenidos en un estudio elaborado por la Fundación PwC y la Fundación SERES a partir de una encuesta en la que han participado responsables de cerca de sesenta empresas y de dos sesiones de trabajo. A partir del análisis de esta información, y con el objetivo de ayudar a las empresas a implicarse en esta materia, las dos fundaciones han elaborado de forma conjunta un informe en el que se proponen diversas recomendaciones para que las empresas asuman un papel más relevante en la consecución de este ODS.

La brecha educativa en España
Formación, ODS 4

Desarrollar iniciativas que contribuyan a alcanzar este objetivo es clave para salir de la pobreza, favorecer la reducción de la desigualdad, mejorar la conciencia social y medioambiental y ser un motor para la economía y la innovación. Y como indica el informe, precisamente España tiene un ancho margen de mejora en esta cuestión; de acuerdo con los datos de Eurostat, la tasa de abandono escolar temprano nacional se situó en un 17,9% en 2018, la segunda tasa más alta de la UE -la media comunitaria es de un 10,6%-, y la tasa de paro entre los jóvenes españoles alcanza el 34% (2018).

A esta situación se le ha sumado la crisis del COVID-19, que tiene una especial incidencia en la educación. La crisis está impactando significativamente en todos los indicadores de desempeño educativo y ha evidenciado la necesidad de potenciar los recursos digitales del sistema. Por una parte, garantizar el derecho a una educación de calidad e inclusiva será crucial para mitigar los efectos negativos de esta pandemia al dotar a los alumnos de un pilar fundamental para abrirse paso en un entorno de alta incertidumbre, así como conocimientos y competencias esenciales para salvaguardar la estabilidad económica futura. Por otra, esta disrupción ha puesto de relieve la existencia de distintas brechas en materia de educación en las que influyen aspectos geográficos y socioeconómicos.

Una oportunidad para las empresas

¿Por qué las empresas son indispensables en la consecución de este ODS?  A corto plazo, hacerlo puede mejorar su posicionamiento estratégico; fomentar el orgullo de pertenencia de los empleados y reforzar la marca corporativa y marca como empleador, entre otros aspectos. Pero, a largo, es una oportunidad para estas organizaciones de contribuir directamente a la consecución de la Agenda 2030; de hacer más pequeño el gap tantas veces señalado entre el mundo de la educación y el ámbito empresarial y, en definitiva, de atajar de manera directa uno de los mayores retos que tienen las compañías por delante en un contexto de rápidos cambios tecnológicos y sociales: la batalla por el talento para cubrir sus necesidades. Como se refleja en la Encuesta Mundial de CEO de PwC correspondiente a 2019, la falta de talento adecuado es una de las grandes preocupaciones de los primeros ejecutivos, y un 62% considera que cada vez es más difícil encontrar a profesionales con las capacidades que necesitan para hacer crecer sus negocios.

Y, ¿qué acciones o palancas pueden activar las empresas para contribuir directa o indirectamente a la consecución de este ODS? El documento propone cuatro áreas de actuación en las que pueden trabajar:

Formación y Engagement

En primer lugar, y como no podía ser de otro modo, la contribución de la empresa a este ODS pasa por proporcionar formación de calidad a sus empleados, tanto competencias técnicas, como en soft skills, y garantizando la igualdad de oportunidades. Además, más allá de la formación ofertada directamente por la empresa, otorgar determinados incentivos tanto económicos como en materia de flexibilidad para llevar a cabo acciones formativas, puede ser una vía complementaria para retener al talento clave de una organización, a la vez que se traslada todo este nuevo conocimiento a la compañía.

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Gestión del talento y del gap formativo

En segundo lugar, el sector privado tiene la oportunidad de mitigar el desajuste existente entre la educación impartida en los centros educativos y las expectativas y requerimientos del mercado laboral y mejorar la empleabilidad de los graduados, a través de programas de formación desarrollados junto a escuelas y universidades; becas y oportunidades de acceso al mercado laboral; o fomento de la diversidad mediante la presencia de niñas, jóvenes y mujeres en disciplinas STEM.

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Compromiso social

Las empresas son conscientes de que el desarrollo de su actividad impacta en sus grupos de interés y en el entorno en el que operan y, en este marco, reafirman cada vez más su compromiso de apoyar y contribuir de manera positiva en el desarrollo de la sociedad. La educación es un ámbito de actuación completamente transversal que afecta a todas las empresas y países. En este, las compañías pueden apoyar programas de formación y orientación laboral accesibles para los colectivos más vulnerables, orientados a minimizar el fracaso escolar y la reinserción en el mercado laboral; fomentar el voluntariado corporativo dirigido a cubrir la brecha entre la educación y el mercado laboral o impulsar iniciativas que mejoren el acceso a la educación en los países menos desarrollados donde las compañías desarrollen su actividad.

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Posicionamiento estratégico

En cuarto lugar, las empresas pueden generar alianzas estratégicas a largo plazo con actores del sistema educativo a través del desarrollo de cátedras universitarias, proyectos de investigación y observatorios; colaborar con foros y asociaciones sectoriales o temáticas; o posicionarse en materia de sostenibilidad mediante la concienciación sobre la importancia de los ODS y de la formación en materia de desarrollo sostenible. Todas estas acciones pueden convertirse en un activo intangible de valor estratégico para la compañía, a la vez que una oportunidad para influir en el sistema educativo

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Santiago Barrenechea, presidente de la Fundación PwC

“El ODS 4 asume especial importancia, debido a su efecto catalizador sobre el resto de los Objetivos. Además, la educación en España plantea varios retos específicos debido a la existencia de una tasa de abandono escolar temprano y de paro juvenil entre la más elevadas de la Unión Europea. Esperamos que este informe inspire a todos los agentes comprometidos en promover una educación de calidad, y de manera especial a las empresas, a desarrollar programas y actuaciones que contribuyan a garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad”

Santiago Barrenechea, presidente de la Fundación PwC

En palabras de Francisco Román, presidente de la Fundación SERES, “la educación de calidad es uno de los retos más importantes a los que nos enfrentamos, especialmente tras la pandemia, porque se han abierto nuevas brechas y colectivos especialmente vulnerables. Como evidencia este informe, estamos ante nuevo mañana, que exigirá, sin duda, actuar según un propósito, comprometerse y hacerlo teniendo en cuenta los retos sociales que aparecerán. Potenciar una educación de calidad es invertir en talento en el futuro, un círculo virtuoso en el que sociedad y empresa podrán crear y compartir valor, pensando siempre en las personas”.

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