El sector gasístico acabará en 2023 con su déficit histórico, ocho años antes de lo previsto

El sistema gasista español alcanzará el superávit este mismo año 2018, lo que permitirá acelerar el pago de su déficit histórico a 2023. El informe identifica al gas natural como un vector indispensable para abordar de forma eficiente el necesario cambio de modelo energético en España.

Madrid, 16 de abril de 2018-. El sector del gas en España acabará en 2023 con su déficit histórico, según las previsiones incluidas en el informe Retos y oportunidades del sector gasista en el contexto de la transición energética, elaborado por PwC. El estudio prevé que, en 2018, el sistema gasista español alcance el superávit. Y asegura que la recuperación del equilibrio entre los ingresos y los costes regulados del sistema permitirá acelerar el pago del déficit histórico del sector hasta 2023, ocho años antes del plazo previsto en el actual marco regulatorio.

Saldo neto anual del sistema en el escenario PwC
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El documento, que se ha presentado hoy en un acto que ha contado con la presencia de las principales empresas del sector, identifica al gas natural como un vector indispensable para abordar de forma eficiente el necesario cambio de modelo energético en España, ya que contribuye a los objetivos medioambientales de reducción de gases de efecto invernadero, a la vez que puede ser una vía para reducir la factura energética.

Estimación del mix de consumo de energía final según informe expertos transición energética
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El último informe sobre transición energética de la Comisión de Expertos designada por el Gobierno espera para el gas natural el mayor crecimiento en consumo de energía final (doblándose de 150TWh en 2015 a más de 300TWh en 2030), pasando a ser el principal consumo de 2030, por delante de la electricidad y de los productos derivados del petróleo.

Según el estudio de PwC, las compañías del sector invierten unos 600 millones de euros al año en infraestructuras, lo cual ha permitido disponer de capacidad suficiente para absorber incrementos de demanda futuros. Además, el marco regulatorio estable y el equilibrio económico del sector gasista en plena transición energética han atraído inversiones extranjeras.

En la actualidad, el gas natural está presente en ocho millones de hogares, donde además de ser la primera fuente de energía es una de las partidas más relevantes del gasto ordinario. Sus principales usos domésticos son la calefacción y el agua sanitaria, en los cuales cuenta con una ventaja competitiva respecto a otras fuentes en términos económicos y medioambientales. En lo que respecta a la industria, el gas natural es también insustituible, ya que nutre el 30% de la demanda energética de los segmentos industriales más intensivos en consumo energético, que representan un 6% del PIB.

Unas tarifas competitivas para particulares y empresas

Si hablamos de España, el informe pone de relieve que la factura de gas que paga un consumidor doméstico en nuestro país (98 €/MWh) es competitiva respecto al resto de Europa, lo cual no ocurre con otros productos energéticos como la electricidad o los hidrocarburos. El gas supone un 2% del gasto total de un hogar en España, al nivel la electricidad (2,5%), la gasolina (5%) o la telefonía y comunicaciones (3%).

Factura media doméstica EU-15 en 2016
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Tarifa media industrial EU-15 en 2016
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La situación es similar para el consumo industrial, donde la factura de gas en España (33 €/MWh) no supera la media europea. Por tanto, para aquellas empresas en las que el gas impulsa sus procesos industriales, una factura baja supone ganar en competitividad.

Carlos Fernández Landa, socio líder del sector Energía en PwC

“Nos enfrentamos al reto de transformar nuestro modelo energético para cumplir los objetivos medioambientales sin comprometer el crecimiento de la economía y la garantía de suministro".

Carlos Fernández Landa, socio líder del sector Energía en PwC

Para Carlos Fernández Landa, socio líder del sector Energía en PwC, “nos enfrentamos al reto de transformar nuestro modelo energético para cumplir los objetivos medioambientales sin comprometer el crecimiento de la economía y la garantía de suministro. En este contexto, el gas natural se presenta como la alternativa más madura para atajar el problema de la contaminación, ya que puede sustituir a otras fuentes más contaminantes sin desarrollar infraestructuras adicionales”. De este modo, podría evitarse la emisión de hasta de 3,6 millones toneladas de CO2, lo cual equivale a un 8% de reducción de emisiones del sector industrial.

La transformación que está viviendo el sector eléctrico se caracteriza por la alta penetración de las energías renovables en el mix de generación, que hace necesaria una capacidad de respaldo para garantizar la firmeza y la disponibilidad del suministro. Es ahí donde entran en juego los ciclos combinados de gas (CCGTs) como la tecnología que permitirá garantizar el respaldo del sistema eléctrico en un contexto de masiva incorporación de renovables y abandono paulatino del carbón.

Amplio recorrido en el segmento doméstico

El estudio concluye que en España el gas natural cuenta aún con recorrido en el segmento doméstico, debido a su gran competitividad frente a otros productos petrolíferos, especialmente en zonas frías. La penetración de gas natural en el sector doméstico en España es de un 30%, muy por debajo de países con climatología comparable como Italia (88%) o Francia (39%). Además, considera particularmente sorprendente la existencia a día de hoy de calderas de gasóleo y carbón en núcleos de población altamente gasificados. Un buen ejemplo es el de la Comunidad de Madrid donde, con un número muy elevado de hogares con acceso a gas natural, todavía existen, en la actualidad, en el entorno de 500 calderas de carbón y 3.000 calderas de gasóleo.

Finalmente, el informe analiza el uso del gas natural para la descarbonización del sistema y apunta a uno de los principales responsables de la contaminación del aire: el sector de transporte. Así, presenta al Gas Natural Vehicular (GNV) como solución inmediata al transporte profesional, porque tiene un menor coste para el usuario final, reduce las emisiones y no requiere la subvención de infraestructura de recarga (siendo estas las principales barreras para los vehículos eléctricos). En España, la flota actual de vehículos de transporte impulsada a gas natural es de 6.000 unidades, pero ya se ha abierto un hueco en las iniciativas públicas de movilidad sostenible y de los fabricantes de automóviles.

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