Seguridad Social: ya no quedan más conejos en la chistera

En el último Consenso Económico realizado por PwC la mayoría de los panelistas consultados consideran que al actual sistema público de pensiones no le quedan más de diez años. Y es que los indicios de que el régimen actual de la Seguridad Social no es sostenible en los actuales términos, son incontestables. De hecho, llevamos varios meses en los que las cotizaciones de los trabajadores no alcanzan para pagar las pensiones de los jubilados, lo que ha conducido a prácticamente agotar el Fondo de Reserva. Esto no es algo coyuntural, ya que los bajos niveles de natalidad y el aumento de la supervivencia nos llevan a una situación financieramente insostenible. Además, la cercana jubilación del numeroso contingente de “baby-boomers” agravará aún más la situación.

¿Y ahora qué hacemos? Como ciudadanos, lo primero que debemos hacer es darnos un baño de realismo. Tenemos que desterrar de nuestra cabeza la idea de que el estado es el responsable único de darnos una pensión suficiente a la jubilación y de que cuanto antes me la empiece a pagar, mejor. Como en otros países de nuestro entorno, las pensiones no solo tendrán que provenir del estado sino también del ahorro empresarial y personal. Además, como vivimos más años (y en mejores condiciones), lo lógico es pensar que habrá que retrasar la edad de jubilación. ¿Alguien realmente se imagina que es sostenible trabajar 35 años y cobrar como jubilado otros 35? 

Como sociedad, lo que no tiene sentido es desmantelar un sistema público de pensiones que ha venido funcionado muy bien durante muchas décadas, pero sí modificarlo para adecuarlo a la nueva situación. Esto no se consigue a través de reformas paramétricas, como las que se han venido adoptando en el ámbito del Pacto de Toledo, sino estructurales. Es hora de que nuestros políticos adopten medidas de calado con visión de largo plazo, pensando en las generaciones futuras. Como ya se ha hecho con éxito en otros países, sería conveniente convocar a un Grupo de Expertos Independientes que proponga medidas que sean aprobadas con un amplio consenso político. 

Tenemos que aprender de otras experiencias y el modelo sueco es un buen ejemplo de combinación de sistema de reparto y capitalización. En el sistema de reparto, fundamentado en un modelo de cuentas nocionales, la pensión a cobrar está en función del esfuerzo económico realizado durante toda la vida laboral por el empleado y de su esperanza de vida. Adicionalmente, parte de las cotizaciones se destinan a unas cuentas de ahorro en régimen de capitalización individual, en las que la persona puede elegir entre múltiples fondos de gestión privada.

Para realizar una reforma de semejante calado es imprescindible informar adecuadamente a la ciudadanía de la situación actual, sin crear alarmismo, y hacer una gran labor pedagógica sobre el nuevo modelo. Asimismo, es muy importante aprobar un período transitorio suficiente para que podamos planificarnos adecuadamente y para no perjudicar a las personas que estén cercanas a la jubilación.

Como ya he señalado anteriormente, la pensión pública debe complementarse con otros ingresos de carácter privado. En nuestro país no está muy extendida la cultura del ahorro y por ello, resulta vital cambiar nuestros comportamientos. En el Reino Unido han entendido esto muy bien y, en aplicación de principios de economía conductual, han ideado un sistema de ahorro de ámbito empresarial en el que tanto la empresa como los trabajadores realizan aportaciones a un plan de pensiones privado. La adhesión al plan es automática, pero el trabajador tiene la opción de voluntariamente salir del sistema (en la práctica pocos lo hacen). Otro ejemplo a seguir para fomentar el ahorro en las pymes es el de Geroa EPSV, una entidad que gestiona con gran éxito los planes de empresas adscritas a varios sectores en Gipuzkoa. Finalmente, el ahorro individual debe incentivarse fiscalmente.

No tenemos que inventar nada nuevo, solo hay que mirar a nuestro alrededor para ver lo que ha funcionado. Se ha acabado la hora de lamentarse y de esconder la cabeza. Hay que actuar de forma inmediata pero con sensatez. 

Tribuna publicada originalmente en El Correo el 26 de noviembre de 2017

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Javier López Otaola, socio responsable de asesoramiento en pensiones

Javier López Otaola
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