Los auditores internos reclaman su papel como asesor de confianza de las empresas

Encuesta sobre el estado de la profesión de Auditoría Interna 2014, de PwC

Los encuestados valoran de forma positiva la labor de las funciones de Auditoría Interna a la hora de evaluar la efectividad de la gestión de riesgos y los controles internos, para avanzar hacia el Buen Gobierno de las empresas.
La atención a los riesgos críticos y la alineación con las expectativas de sus stakeholders, entre los principales retos de las funciones de Auditoría Interna.

Madrid, 8 de julio de 2014. Los auditores internos reclaman su papel como asesores de confianza de las empresas y como impulsores del Gobierno Corporativo. Así se desprende de la Encuesta sobre el estado de la profesión de Auditoría Interna 2014 que elabora anualmente PwC y que refleja la opinión de más de 1.900 responsables de Auditoría Interna, miembros de la alta dirección y del Consejo de Administración.

Entre los temas a los que las funciones de Auditoría Interna deberán prestar una mayor atención en el próximo año destacan áreas como el Big Data y el análisis avanzado de datos (80%), las iniciativas de deslocalización, relocalización y medidas de cambio organizacional (75%) y la transformación del negocio y gestión del cambio (72%), entre otras. El Estudio también destaca que la atención a los riesgos y cuestiones críticas para el negocio es uno de los principales retos a los que deben hacer frente las funciones de Auditoría Interna. Así lo afirma el 80% de la alta dirección, el 90% de los consejeros y el 96% de los responsables de la función de Auditoría Interna, que indican que centrarse en estos aspectos es clave para incrementar el valor que la función de Auditoría Interna aporta a las organizaciones. En este sentido, el 81% de los responsables de Auditoría Interna considera que están haciendo un buen trabajo al respecto, frente al 63% de la alta dirección.

Según el informe, también existe un claro consenso sobre el hecho de que las funciones de Auditoría Interna están desarrollando un buen trabajo a la hora de evaluar la efectividad de los controles internos. Aproximadamente, el 80% de la alta dirección, el 90% de los responsables de Auditoría Interna, y el 90% de los consejeros consideran que esta función está cumpliendo con las expectativas creadas.

Otro de los retos a los que se enfrentan las funciones de Auditoría Interna de las compañías es alinear su función con las expectativas de sus stakeholders. El 94% de los responsables de Auditoría Interna, el 85% de la alta dirección y el 80% de los consejeros afirman que sí lo están haciendo.

Se trata sin duda de una buena noticia, ya que indica que, a medida que la función de Auditoría Interna consiga un alto rendimiento respecto a las expectativas básicas, amplíe sus capacidades y se alinee cada vez más con las expectativas de sus stakeholders pasará de ser un “proveedor de assurance” a un “asesor de confianza”.

El informe también indica cuáles serán en opinión de los entrevistados los principales motores de cambio de las organizaciones. El 56% opina que el cambio tecnológico y los riesgos de las tecnologías de la información será el factor externo que mayor impacto tendrá en las compañías. Destacan además la creciente complejidad y análisis por parte de los reguladores (56%), en línea con los proyectos normativos en curso, como la reforma de la responsabilidad penal de la persona jurídica y el proyecto de Ley de Sociedades de Capital, y los cambios en las necesidades y comportamientos de los clientes (50%).

En cuanto al principal cambio de motor interno, el 72% apostó por la transformación del negocio. Después se sitúan otros motores internos del cambio estrechamente relacionados: la creciente dependencia de las tecnologías y los sistemas de IT (59%), la innovación en torno a los productos, servicios y modelos de negocio (52%).

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