La Europa de los 27 deja de ingresar cada año más de 100.000 millones de euros, por fraude en el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) o, lo que es lo mismo, pierde el 11% de su recaudación debido, entre otras causas, al fraude en cadena o “carrusel”. Este dato, hecho público por la Comisión Europea, se refleja en el informe Shifting the Balance, de la imposición directa a la indirecta, elaborado por PwC, y junto con otros problemas derivados de avances tecnológicos y de la propia evolución de la actividad económica, justificaría el inicio de una profunda reflexión sobre cómo mejorar el vigente IVA, tanto en su normativa como en su aplicación. El estudio hace un análisis sobre la imposición indirecta en el mundo y concluye que existe una tendencia inexorable de las autoridades fiscales de sustituir impuestos directos por indirectos como consecuencia del proceso de globalización de la economía y de la complicada situación de las arcas públicas en todo el planeta. El informe, además, dibuja algunas de las líneas que debería seguir la reforma del IVA sobre la que está trabajando la UE y recoge algunos ejemplos de cómo otros países de fuera de la zona euro -como los llamados BRIC, Australia, México o Singapur-, organizan, estructuran y gestionan el impuesto sobre el valor añadido.