Notas de prensa

Informe elaborado por el Centro del Sector Financiero de PwC y el IE Business School

Seguir como están, emitir cuotas participativas, explotar el negocio bancario indirectamente o integrarse en un SIP, alternativas de las Cajas


Madrid. 13 de diciembre de 2010. El futuro de las Cajas de Ahorros en España, después de que se haya aprobado la nueva regulación, pasa por que cada entidad encuentre la mejor forma de estructurarse entre cuatro escenarios posibles: mantener el statu quo, emitir cuotas participativas con derechos políticos, desarrollar de manera indirecta el negocio financiero o integrarse en un SIP. El informe Los Retos de las Cajas de Ahorros tras la reforma de la Regulación elaborado por el Centro del Sector Financiero de PwC y el IE Business School, hace un análisis en profundidad de las ventajas e inconvenientes de cada uno de los escenarios. El estudio ha sido presentado hoy con la presencia de Rodrigo Rato, presidente de Caja Madrid; Luis de Guindos, director del Centro del Sector Financiero; Carlos Mas, presidente de PwC y Diego del Alcázar, presidente del IE Business School.

Escenario 1. Mantenimiento del statu quo, sin aprovechar la reforma. 

El informe concluye que “dadas las circunstancias, no parece realista ni recomendable permanecer ajenos a los cambios que potencia la reforma normativa. Dado que las reservas son el elemento básico de los recursos propios, la perspectiva de una menor rentabilidad limita mucho su crecimiento. Menores márgenes, reducción del volumen de actividad, incremento de morosidad o las exigencias de Basilea III obligarán a las entidades a trabajar de manera distinta a como lo han hecho hasta ahora. Aunque hay cajas que siguieron políticas de riesgo estrictas y no se plantean acometer cambios estructurales a corto plazo, es preciso tener en cuenta que éstas podrían encontrarse con nuevos retos si se produjera un encarecimiento significativo del pasivo y un endurecimiento de la política monetaria. De hecho, no todas las medidas de control de gasto tomadas hasta ahora pondrán mantenerse de manera indefinida y, aunque algunas aportan liquidez inmediata, también se genera un gasto operativo recurrente".

Otro de los peligros de permanecer al margen de los cambios es "la dificultad para crecer. Los requerimientos de Basilea III implicarán liquidación de activos, lo que puede obligar a las entidades a reducir su tamaño y a replegarse a su ámbito geográfico original, con la consiguiente disminución de volumen tanto en su negocio como en sus estructuras".

Escenario 2. Emisión de cuotas participativas con derechos políticos.

La nueva norma establece que las cuotas podrán conferir derechos políticos a los partícipes y también regula la representación de éstos en los órganos de gobierno de las cajas. "Este instrumento permitirá captar capital de la máxima calidad, por lo que se han articulado dos medidas para estimular su emisión: la eliminación del 5% a la propiedad de cuotas por una persona o grupo y la supresión de las autorizaciones autonómicas a la retribución periódica a los cuotapartícipes".
Una de las ventajas de esta opción es que "la mayor exposición de las cajas a los mercados supone aceptar una mayor disciplina por parte de éstos". Entre los inconvenientes, cabe destacar que "las cuotas participativas son instrumentos financieros menos reconocidos que las acciones de los bancos, por lo que será preciso favorecer su homogeneidad, sencillez, liquidez y solvencia. Si no se consigue hacer de las cuotas una opción atractiva, se resentirá su potencial para captar capital de calidad y, por tanto, para hacer de las cajas entidades competitivas".

Escenario 3. Desarrollo de la actividad financiera de manera indirecta.

“El traspaso del negocio financiero a un banco sería la mejor fórmula para reforzar y ampliar los recursos propios de las entidades, debido a la mejor aceptación de las acciones que de las cuotas participativas por parte de los mercados”, explica el estudio. Además, “aumenta la exposición de las cajas a los mercados, lo que refuerza la disciplina y la presión para conseguir mayores niveles de eficiencia. Esta opción puede reforzar su potencial para atraer capital si se apoya en un sólido ejercicio de valoración, tanto de los negocios como de activos traspasados”.
Esta alternativa también plantea inconvenientes, como, por ejemplo, “ciertas indefiniciones regulatorias que persisten, especialmente en lo relativo a las competencias reguladoras de las Comunidades Autónomas. Además, la existencia de accionistas externos puede generar tensiones, que podrían aumentar a medida que disminuya el porcentaje de capital del banco poseído por la caja”.

Escenario 4. Integración en un sistema institucional de protección (SIP).

Los SIP permiten la integración sin llegar a tener el alcance jurídico y económico de una fusión. Aunque en la práctica el funcionamiento de un SIP “reforzado” no debería ser muy diferente al de una fusión, las cajas preservarían la personalidad jurídica, los órganos de gobierno, las marcas, las obras sociales y las sedes. Los objetivos y la normativa sobre los SIP han cambiado en los últimos meses para adaptarse a las circunstancias y permitir una verdadera reestructuración del sector.
Si los SIP superan ciertas dificultades de gestión, “podrían ser una de las fórmulas más positivas y con capacidad para generar sinergias. En circunstancias normales, este tipo de organización debería tener mejores posibilidades de financiación que las cajas por separado. En cualquier caso, es necesario un ejercicio de valoración riguroso tanto del negocio como de los activos porque, de lo contrario, sería difícil mantener la credibilidad y atraer inversores. Entre los inconvenientes, cabe citar los posibles conflictos entre los grupos de interés de las entidades que integran el SIP. Es probable que tanto los mercados como el regulador ayuden a minimizar este tipo de problemas”.

Para Luis de Guindos, director del Centro del Sector Financiero de PwC y el IE Business School, “los cambios jurídicos no serán suficientes para resolver los problemas de captación de recursos de las cajas de ahorros y es preciso apelar a los mercados. El futuro del sector no dependerá sólo de optar por una u otra vía por parte de las entidades, sino de cómo estos procesos sean capaces de generar cajas más eficientes, con costes operativos menores, con negocios rentables, con balances solventes y sin los actuales excesos de capacidad. Todo ello teniendo en cuenta el entorno financiero y la vuelta a la normalidad de un sector en pleno cambio que se enfrenta a impactos tan significativos como Basilea III”.

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