Bilbao, 17 de febrero de 2010. La actual situación de crisis económica puede ser el momento apropiado para la toma de decisiones empresariales de restructuración que permitan a las compañías tanto afianzar el presente como asegurar su futuro. Los procesos de reducción de costes, consecución de financiación externa, venta de activos ociosos, internacionalización y sucesión de empresa familiar pasan, en muchos casos, por la adecuada reorganización de las organizaciones empresariales, con la finalidad de alinear la estructura y organización interna con los objetivos estratégicos. Para dar a conocer todos estos aspectos, APD Zona Norte, Landwell-PricewaterhouseCoopers y BBVA han organizado esta mañana en Bilbao la jornada “La reorganización empresarial. Aspectos mercantiles, laborales, contables y fiscales”.
La sesión ha permitido conocer las novedades que la reciente reforma mercantil sobre modificaciones estructurales ha introducido en las reorganizaciones empresariales, los aspectos laborales que rodean a las mismas, los cambios contables que el Plan General de 2008 ha incorporado y los siempre importantes efectos fiscales de este tipo de operaciones. En definitiva, un análisis global y práctico de la reorganización empresarial.
Aspectos contables de la refinanciación
Ante una situación de refinanciación, lo primero que se debe analizar es si la operación se trata de una cancelación de la deuda antigua, ya que supone una modificación sustancial, y se registra en resultados de cualquier gasto pendiente de periodificación como parte de la TIR (por ejemplo gastos de formalización) y los gastos de modificación. Por otro lado, una modificación de la deuda antigua no tiene efecto inmediato en resultados, y los gastos de modificación se periodifican como parte de la TIR.
Los criterios para distinguir cancelación y modificación dependen de la continuidad del deudor y el acreedor, así como del análisis de factores cualitativos como son: la divisa de la deuda original y la nueva, el tipo de interés de la deuda original y la nueva sigue siendo fijo o variable, la incorporación de opciones de conversión, y los cambios en “covenants”. Para el análisis cuantitativo es necesario calcular valor actual de los flujos de la nueva deuda (incluidas comisiones de reestructuración) con TIR de la original, comparar con el valor actual los flujos deuda original, si no difiere en más del 10%, se aplicará una modificación, y en caso contrario, una cancelación. Para la elección de la política contable se deberán considerar factores cualitativos y cuantitativos en el análisis, aunque sólo se realizar el análisis cuantitativo.
¿Cuándo procede una reorganización empresarial?
Existen una serie de situaciones en los que es conveniente llevar a cabo un proceso de reorganización empresarial. En primer lugar, cuando es necesaria una preparación de la estructura legal y organizativa adecuada para la captación de fondos en mercados de capitales, cuando es necesaria la racionalización y simplificación de estructuras societarias resultantes de procesos de crecimiento y concentración, para la segregación de negocios y/o activos no estratégicos, cuando interesa la integración de negocios adquiridos a terceros, para realizar una reordenación del grupo por áreas de negocios alineados con la estrategia, o para la reordenación de activos patrimoniales, en casos en los que es necesario mejorar en la eficiencia fiscal nacional e internacional y optimizar los flujos intragrupo; y finalmente, cuando se desea posibilitar la sucesión, en gestión y propiedad, la profesionalización de la compañía y la planificación patrimonial.