Los CEOs piden una reforma urgente de la fiscalidad internacional que impulse el crecimiento económico

  • El 65% dice que “no se corresponde con la forma actual de hacer negocios”

Madrid, 6 de mayo de 2014. Los presidentes y consejeros delegados de todo el mundo piden una reforma urgente de la fiscalidad internacional que impulse el crecimiento económico y la recuperación. Así lo recoge el informe Fiscalidad y Reputación Corporativa, elaborado por PwC a partir de su encuesta mundial de CEOs y de la opinión en materia tributaria de 1.344 altos directivos  de 68 países -incluido España-. El 65% de los primeros ejecutivos coincide en señalar que  las normativas fiscales internacionales no han evolucionado, no se corresponden con la forma actual de hacer negocios y deben reformularse en profundidad. Una percepción que es especialmente relevante entre los directivos de los países occidentales, como Alemania -82%-, Estados Unidos -81%-, Australia -79%-, España -77%-, Reino Unido -73%- y Francia -66%-.

Según los directivos, esta falta de adecuación tiene una doble consecuencia para las empresas multinacionales e impacta directamente en su reputación y en su crecimiento.   La primera, tiene que ver con el debate público sobre cuantos impuestos y dónde deben pagarlos estas grandes corporaciones y el posible impacto sobre su imagen y su percepción. El 75% de los CEOs considera muy importante que se sepa que sus empresas pagan los impuestos que les corresponden y un 59% va más allá y se muestra partidario de desglosar públicamente su aportación fiscal en cada uno de los países en los que opera. (En España este porcentaje aumenta hasta el 77%). Incluso, una mayoría de altos directivos -58% en el mundo y 85% en España- considera apropiado que las autoridades fiscales de todo el mundo compartan la información sobre las compañías.

En este sentido, se impone entre las grandes multinacionales –el 74%- la tendencia de medir y dar a conocer su contribución fiscal a las sociedades en las que operan –tal y como hacen ya algunas grandes empresas españolas, como BBVA o Inditex-. Una práctica que va más allá de publicar la fiscalidad sobre los beneficios e incluye otros conceptos como los impuestos indirectos, seguridad social, aranceles, etcétera…

En segundo lugar, esta divergencia entre los negocios y los sistemas fiscales internacionales está suponiendo una barrera para el crecimiento de las compañías y para la recuperación, según los encuestados. El 70% de los CEOs asegura que el aumento la carga fiscal -entendiendo por esta no solo lo que se paga de impuestos sino la complejidad de cumplir con las obligaciones fiscales- es una de los principales obstáculos para el crecimiento de sus compañías. 

El 50% de los primeros ejecutivos mundiales -52% en España- señala que la creación de un sistema fiscal global más eficiente y competitivo se encuentra entre las tres principales peticiones para sus gobiernos y el 80% reconoce que los temas fiscales han ganado peso en sus agendas en los últimos doce meses.  De hecho, el 63%  de los CEOs afirma que la competitividad de los sistemas tributarios es un factor muy relevante a la hora de decidir los mercados de crecimiento de sus negocios.

En verano de 2013, la OCDE recibió el encargo de los países que integran el G-20 de liderar una reforma coordinada de los sistemas fiscales internacionales. Una iniciativa que ha sido muy bien recibida por los primeros directivos de todo el mundo que, sin embargo, son bastante escépticos sobre su resultado final. Sólo el 27% cree que será posible que los miembros del G-20 sean capaces de alcanzar en el futuro inmediato una posición de consenso que permita configurar un nuevo marco fiscal internacional que impulse el comercio internacional y  se adapte a las nuevas formas de hacer negocios.

 

Alberto Monreal, socio de PwC Tax and legal ServicesPara Alberto Monreal, socio de PwC Tax & Legal Services, "los principios que deberían guiar esta reforma tendrían que ser la simplificación y armonización de la normativa; el impulso y la búsqueda de una mayor competitividad que potencie la internacionalización de las empresas, y el establecimiento de mecanismos jurídicos que den confianza y seguridad en la aplicación de la norma. Además, en el caso de que surjan conflictos, debería contar con mecanismos que permitan una solución rápida y consensuada de los mismos".

 
 

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  • Contacto: Marina Chasco - Prensa PwC