El sector industrial necesita un plan estratégico para competir con las principales economías mundiales

  • Informe PwC Temas candentes de la industria española para 2012

  • La industria invierte 28.000 millones de euros, aporta el 45% de la inversión nacional en I+D, supone el 65% de las exportaciones de nuestro país y destina 2.600 millones al año a mejorar el medio ambiente.

Madrid, 26 de junio de 2012. La industria española debe acometer un proceso de concentración que le permita ganar tamaño y competir con las principales economías del mundo. El número de empresas del sector industrial español es similar al de Alemania. Sin embargo, la productividad de nuestra industria es muy inferior a la del país germánico. Gran parte de este diferencial se explica por el menor tamaño de las compañías del tejido industrial español, que le impide beneficiarse de las ventajas de las economías de escala y el acceso a los mercados internacionales.

El informe Temas Candentes de la Industria Española para 2012, elaborado por PwC, apuesta firmemente por el sector industrial y reclama un plan estratégico para los próximos años, que englobe a la totalidad del sector, y con una política industrial clara.  Dicho plan deberá incluir vectores como la productividad, la inversión en I+D, la innovación o la internacionalización, entre otros.

 

Existen varios factores que explican la relación entre productividad y tamaño, dos de los principales problemas de la industria en España. El primero de ellos es el acceso a los mercados internacionales y, por lo tanto, la posibilidad de acceder a proyectos globales. La escala también permite el acceso al talento, así como la obtención de financiación y capacidad inversora o la sistematización de la inversión en I+D. España precisa que su estructura se transforme hacia empresas de mayor tamaño a través de un crecimiento orgánico -potenciando la expansión de los mejores-; o bien inorgánicamente, consolidando las empresas actuales para crear grupos industriales.

El informe explica que, contrariamente a lo que se piensa, los costes laborales no son el principal problema del sector. España se sitúa por detrás de la mayoría de países europeos de coste laboral por hora. La verdadera barrera es la baja productividad. Más allá de la poca flexibilidad del mercado laboral español, el absentismo (más del doble que en Europa) y los costes industriales, especialmente los energéticos, son los motivos que explican los bajos niveles de productividad.

Respecto a los costes energéticos, el sector industrial es unánime a la hora de reivindicar un marco regulatorio estable y competitivo. Por ejemplo, actualmente pesan grandes incertidumbres sobre el precio de la electricidad. La industria acomete inversiones de largo plazo y precisa, por tanto, de escenarios estables en el tiempo. Una de las prioridades es que se aclare cuanto antes qué solución se dará a estas incertidumbres.

El estudio destaca que la industria española tiene un problema de reputación. Por una parte, se la vincula con problemas medioambientales. Por otra, se tiende a considerar un elemento del pasado en lugar de un ingrediente clave para el desarrollo. El informe señala que el sector debe poner en valor lo que aporta al conjunto de la economía española: invierte un total de 28.000 millones de euros, aporta el 45% de la inversión nacional en I+D, genera dos millones de empleos -el 85% de los cuales son fijos-, supone el 65% de las exportaciones de nuestro y destina 2.600 millones al año a mejorar el medio ambiente.

Para ganar en competitividad, cada vez es más importante la innovación. La industria española necesita desarrollar nuevos productos, mejores procesos de fabricación o formas nuevas de comercialización que le permitan diferenciarse en el actual entorno hipercompetitivo. El sector ha realizado grandes esfuerzos en esta materia, pero son más bien recientes y los resultados en materia de I+D precisan tiempo para consolidarse. Pero si nos comparamos con nuestros homólogos europeos, todavía existe un diferencial tanto en el nivel de esfuerzo como en la distribución entre los agentes públicos y privados.

Para innovar, las personas son fundamentales. En este sentido, la industria manifiesta que el modelo educativo español no aporta lo que ésta necesita. El documento destaca que una prioridad fundamental es revitalizar profundamente la formación profesional. La industria es el destino y debe marcar las competencias y la calidad esperada. Adicionalmente a la FP, el sector pide la colaboración y el acercamiento entre las universidades y las principales escuelas españolas de administración de empresas y la industria.

Por último, el documento apuesta firmemente por la globalización. Aproximadamente la mitad del comercio mundial es de productos industriales. Éxito, tamaño, productividad y exportación van de la mano en esta industria. Las compañías del sector en España deben apostar por la deslocalización de aquellos servicios de menos valor. Se ha demostrado que las que así lo han hecho, no sólo no han perdido empleo en España, sino que lo han creado, centrándose en aquellos que son de alto valor añadido.


 

Julio Balaguer, socio responsable de Industria de PwCPor último, el documento apuesta firmemente por la globalización. Aproximadamente la mitad del comercio mundial es de productos industriales. Éxito, tamaño, productividad y exportación van de la mano en esta industria. Las compañías del sector en España deben apostar por la deslocalización de aquellos servicios de menos valor. Se ha demostrado que las que así lo han hecho, no sólo no han perdido empleo en España, sino que lo han creado, centrándose en aquellos que son de alto valor añadido.
 

 
 

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