Madrid, 24 de mayo de 2011. “El actual sistema de información corporativa está en riesgo y atraviesa por un momento crítico en todo el mundo. Si no acometemos una profunda reforma puede llevar a la toma de decisiones equivocadas”. Esta es una de las principales conclusiones del estudio La Información Corporativa del Mañana: un sistema en riesgo elaborado por PwC y el Chartered Institute of Management Accountants (CIMA) –la mayor asociación de profesionales de auditoría del mundo- junto con el think thank Tomorrows Company. El informe considera que si no modificamos la forma en la que las empresas informan a sus stakeholers, “invertiremos capitales de forma equivocada, tomaremos decisiones empresariales poco efectivas y la sociedad será incapaz de entender el importante papel que debe desempeñar la comunidad empresarial para cumplir los grandes retos del siglo XXI”. Para su elaboración se ha recogido la opinión de 118 organizaciones y se ha entrevistado a 145 personas de los principales grupos de interés -inversores, reguladores, auditores, empresas, organizaciones no gubernamentales, consultores…- a lo largo de 22 países.
El estudio adquiere más relevancia si tenemos en cuenta que, en las próximas semanas, el International Integrated Reporting Comitte (IIRC) tiene previsto sacar a consulta pública su propuesta sobre un nuevo modelo global de reporting corporativo. Este se elevará, antes de final de año, al G-20 como parte de las reformas que la organización que engloba a las mayores potencias económicas del planeta se comprometió a llevar a cabo como consecuencia de la reciente crisis financiera internacional.
El informe, elaborado por PwC, analiza el profundo cambio que ha experimentado en las últimas décadas el entorno empresarial y de los negocios en aspectos sumamente relevantes como los siguientes:
Estos extraordinarios cambios en el entorno empresarial no se han visto acompañados de una transformación adecuada del reporting corporativo. Las épocas de crisis casi siempre han ido acompañadas de nuevas normativas y de nuevas obligaciones de información para las compañías. Sin embargo, estos cambios han convertido nuestro actual sistema en más complejo y regulado que nunca pero no han afectado a su estructura que sigue anclada en el pasado. “El reporting coporativo se ha convertido en algo demasiado grande, demasiado complicado e incomprensible”, afirma uno de los participantes en la elaboración del estudio. “Si el objetivo de la información corporativa es dar una imagen fiel del estado y de las perspectivas de una compañía a los mercados financieros… Creo que el sistema está roto. Incentiva una visión cortoplacista de las compañías, la volatilidad y la especulación”, asegura otro.
Pero, ¿cuáles son los principales problemas que tiene la forma en la que nuestras empresas informan a sus stakeholders? Podemos dividirlos en, al menos, cuatro grandes áreas.
Un puzzle sin hacer. El actual sistema de reporting es como un puzzle sin hacer, repleto de controles, de normas y obligaciones de una complejidad tal que ha perdido toda coherencia. Es un sistema formado por compartimentos estancos.
Falta de una visión común. La calidad de la información corporativa depende en la gran mayoría de los casos de la visión que cada compañía –o cada stakeholder- tiene de su utilidad. Algunas empresas la usan como una herramienta de marketing, otras la ven como una forma de cumplir con la legalidad e, incluso, de reforzar las decisiones de la dirección. Los inversores, por su parte, quieren información que les permita estimar la evolución futura de la compañía, mientras que otros grupos de interés buscan aspectos distintos de la empresa.
Capacitación y falta de conocimiento. El actual nivel de complejidad y de cambio que ha sufrido el mundo de los negocios también requiere nuevas capacidades para poder entenderlo. Muchos de los que integran el sistema -directivos, inversores, reguladores, etcétera.- adolecen de la formación y el conocimiento necesarios de la propia normativa contable -sumamente especializada- y de áreas como la información no financiera, el capital intelectual, la gestión de riesgos, el talento, las emisiones de carbono… Como consecuencia mucha de esta información, simplemente, se ignora.
Mira hacia el pasado y no hacia el futuro. Existe una necesidad de mirar hacia el futuro y de crear un sistema que nos ayude a adelantar lo que nos espera en lugar de seguir informando del pasado.
Entonces, ¿cómo debería ser el reporting corporativo del mañana? El estudio dibuja algunos ejes sobre los que se debería construir esta nueva forma de comunicar. Estos son:
De cara al futuro, el informe describe una hoja de ruta que debe guiarnos a ese nuevo modelo de reporting corporativo y que incluye una serie de preguntas que deberían hacerse los actuales organismos supervisores: ¿Cuál es el objetivo de la información corporativa?, ¿es el propio sistema un obstáculo en sí para su modificación?, ¿existe un organismo con capacidad para supervisarlo todo?
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