Notas de prensa

Desayunos PwC - La Comercial con Ángel Cano, consejero delegado de BBVA

Ángel Cano: “la solvencia y sostenibilidad del sistema financiero español en su conjunto está fuera de toda duda”

Bilbao, 14 de febrero de 2011. La solvencia y sostenibilidad del sistema financiero español en su conjunto está fuera de toda duda. Esta es la principal conclusión de la intervención de Ángel Cano, consejero delegado del BBVA, que ha participado esta mañana en una nueva edición de los desayunos de PwC - La Comercial. El consejero delegado del BBVA ha señalado que el futuro de la industria financiera será diferente y más duro que en la actualidad. “Sólo las entidades que sean capaces de anticiparse y transformarse saldrán vencedoras de la nueva ola de diferenciación que está por llegar”, ha añadido.

Cano ha subrayado que el nuevo escenario en el que tendrán que operar las entidades financieras vendrá marcado por importantes cambios en el entorno competitivo, que impactarán en su relación con los clientes, en los modelos de distribución y en los perímetros de crecimiento, con la tecnología como elemento ensamblador”. En este sentido, ha afirmado que el BBVA invertirá este año 2.100 millones de euros en tecnología. “Es la única forma de que podamos tener una mayor rentabilidad. El futuro pasa por hacer las cosas de manera distinta”, ha señalado.

En relación a la situación económica en España, Cano ha afirmado que “resulta esencial la intensificación del proceso de reformas con el objetivo de crecer en niveles próximos a nuestro potencial de crecimiento y recuperar la credibilidad de los mercados”. Las reformas más urgentes son la consolidación fiscal, la reforma del mercado de trabajo, la sostenibilidad a medio y largo plazo de las pensiones, el sistema educativo y la reestructuración de una parte del sistema financiero.

Sobre la situación del sistema financiero español, el consejero delegado de BBVA ha afirmado que la solvencia y sostenibilidad del sistema en su conjunto está fuera de toda duda. Las necesidades de recapitalización del sistema, de las que tanto se está hablando, son perfectamente asumibles en comparación con las de otros países, como por ejemplo Irlanda. Para cano, otra señal muy positiva es la continua reducción de la dependencia de las fuentes de liquidez del Banco Central Europeo.

Cano también dedicó parte de su intervención a las reformas que habría que adoptar. Una de ellas es la encaminada a resolver los problemas de sobredimensionamiento en comparación con otros países europeos. Si bien en el pasado bancos y cajas han mostrado una evolución diferencial: mientras que desde el año 2000 hasta septiembre de 2010, los bancos han reajustado sus estructuras y han reducido un 7,2% el número de oficinas, las cajas lo han aumentado un 23,2%.

Otra de las reformas pendientes debe buscar la eliminación de las dudas sobre la sostenibilidad de cualquier entidad. “Tenemos un sistema financiero con algún foco de infección y, aunque está localizado, deben ponerse todos los remedios necesarios para lograr que no haya ninguna duda de que está localizado y que sane y no se extienda. Por ello, es necesario adoptar medidas contundentes que corten de raíz las dudas sobre la sostenibilidad de las diferentes entidades”.

Una de esas medidas se refiere a la recapitalización y a las exigencias de capital mínimo anunciadas recientemente por el Gobierno. Para el consejero delegado de BBVA, “van en la buena dirección para mejorar la eficiencia del sistema y recuperar la credibilidad de los mercados internacionales. Han establecido unos calendarios claros, que quizás podrían haberse acelerado, las medidas favorecen la participación del capital privado y ofrece margen al FROB para intervenir en los casos que sea necesario”.

Tras la primera fase de diferenciación por la crisis, aún se tiene que producir una discriminación mayor en la industria financiera. Según Cano, “sólo aquellos que sean capaces de anticiparse y transformarse saldrán vencedores de la nueva ola de diferenciación que está por llegar”.

Para el consejero delegado de BBVA, ese nuevo escenario estará definido por cambios macro: menores crecimientos económicos y mayor presión en los volúmenes y márgenes, menores apalancamientos, una regulación más exigente y una reestructuración que configurará un nuevo sistema financiero. Pero, además, habrá otros cambios ajenos al sector financiero, que también impactarán en él, como los cambios sociales y tecnológicos. Cano ha explicado que, tras la crisis, la industria financiera no volverá a ser la misma, sino que será más exigente, discriminatoria, global y más regulada, en la que sólo las entidades que evolucionen y se anticipen lograrán sobrevivir”.

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