Sector banca

View this page in: English

Las cinco claves del sector

Reestructuración

El sector bancario español y, en particular, las cajas de ahorros viven desde 2009 una profunda reestructuración, bajo la supervisión del Banco de España.Esta reestructuración está suponiendo una integración muy significativa de entidades, la realización de la actividad financiera de la mayoría de las cajas de ahorros a través de bancos, la reducción progresiva del exceso de capacidad sectorial -especialmente, de la red de oficinas y servicios centrales en las entidades en fase de integración- y un cambio en los equipos gestores de bastantes entidades. En esta reestructuración también se ha registrado la intervención de tres cajas de ahorros por el Banco de España.


Búsqueda de la eficiencia

La banca europea y, en particular, la española está sometida a fuertes presiones económicas -tipos de interés muy bajos, reducción de volúmenes, saneamiento de activos, etc.- y regulatorias -necesidades de más y mejor capital, requisitos reforzados de liquidez, etc.- que están impactando en sus márgenes de intermediación y en su rentabilidad. En este contexto, las entidades están buscando una mayor eficiencia, a través tanto del aumento de los ingresos como de la reducción de los costes. En España, el supervisor es muy consciente de este objetivo de las entidades y está favoreciendo su cumplimiento.


El desafío regulatorio

Las responsabilidades sobre la crisis económica se extienden, no sólo a entidades financieras concretas, sino a organismos supervisores y a la propia regulación financiera. Así ha sido reconocido por el G20 y por múltiples instituciones internacionales, lo que ha supuesto la aprobación de un plan de reformas regulatorias muy ambicioso: refuerzo de la solvencia y la liquidez de las entidades financieras; límites a su apalancamiento; tratamiento específico de las entidades con relevancia sistémica; planes de recuperación y liquidación de entidades; control de las retribuciones; incremento de la regulación de la llamada "banca en la sombra"; aumento de la protección de los inversores y, en general, de los clientes financieros; etc.


El cliente, en el centro

Todas las entidades financieras manifiestan su interés en poner al cliente como elemento central de su estrategia y modelo de negocio. Es difícil que el negocio de una entidad sea sostenible si no se actúa así. No obstante, se observan posibilidades de mejora en la segmentación y conocimiento de los clientes; en el uso de la multicanalidad -especialmente, para determinados colectivos de clientes-; en el "pricing" de los productos y servicios -debiendo tender a una mayor individualización y discriminación-; etc. Por otro lado, las entidades deben hacer todo lo posible para superar la actual desconfianza de los consumidores/inversores en sus servicios. Los reguladores también tienen en su punto de mira el refuerzo de la protección del cliente/inversor, a través de normas como la próxima reforma de la MiFID, la Directiva de crédito al consumo, la futura Directiva de crédito hipotecario, etc.


Una apuesta por la estrategia

El contexto económico y regulatorio está presionando extraordinariamente a las entidades. Éstas están respondiendo de diferentes formas: buscando una mayor rentabilidad -salida de negocios no básicos, venta de activos poco rentables y reducción de costes operativos-; maximizando el uso del capital y minimizando riesgos. Parece claro que todas las decisiones que se tomen en estos ámbitos deben responder a una apuesta estratégica concreta para afrontar con éxito los retos planteados por la nueva realidad del sector. Esta nueva estrategia responderá a la necesaria reflexión en ámbitos tales como los modelos de distribución, las áreas de negocio, la oferta de productos de servicios, los ejes de crecimiento, el gobierno corporativo, la gestión de riesgos, etc.